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lunes, 25 de octubre de 2010

STARCHILD - Asombrosa prueba de vida extraterrestre

El cráneo del “Starchild” pertenecería a un alienígena que vivió en México hace 900 años.
Tras 10 años de investigación, un grupo de genetistas concluyó que el ADN del “Niño de las estrellas” correspondería a un híbrido humano-extraterrestre.
Nuevos resultados del análisis al ADN de un cráneo de 900 años de antigüedad, comúnmente conocido como Starchild. Se logra determinar genéticamente que un porcentaje del ADN extraído de su hueso, no es terrestre.

Cráneo del Starchild: Últimos Resultados Genéticos (2010) from Ser Significa Ser on Vimeo.

“Su fisiología inusual comienza desde el hueso mismo”, dice Lloyd Pye, director del proyecto Starchild, mientras exhibe el cráneo ante las cámaras.

“De manera uniforme, su espesor es la mitad del espesor de un hueso normal y pesa, como mucho, la mitad. Aún así, es 2 o 3 veces más duro; es extremadamente resistente”.

Como impulsor del equipo de investigación del “Niño de las estrellas” (Starchild en inglés), el profesor Pye asegura que solo es cuestión de tiempo antes de que la comunidad científica se vea obligada a aceptar la autenticidad del hallazgo.

“Se va a probar que en un momento de hace 900 años, en México, un ser ´humano-extraterrestre´ caminó sobre esta Tierra”, dice Pye.

Hallado por una adolecente de 15 años en una cueva cercana al Cañón de Cobre, en el norte de México, el cráneo del Starchild presenta alrededor de 25 enormes diferencias respecto a cualquier cráneo humano jamás estudiado.

Desde un volumen mucho mayor al de cualquier “hommo sapiens” corriente, hasta un adn paterno totalmente distinto a cualquier cosa que los científicos hayan visto antes.

EL DESCUBRIMIENTO

Según relata el profesor Pye en su libro “Starchild, el cráneo alien-humano”, dos esqueletos fueron hallados hace 80 años por una muchacha que exploraba una mina cercana al pueblo de Chihuahua, en México: el primero, perteneciente a una mujer normal de entre 20 y 30 años de edad, y el segundo, un cuerpo más pequeño y deformado, con una cabeza inusualmente grande.

Excitada por el hallazgo, la joven ocultó los restos bajo las raíces de un árbol, pero cuando volvió a buscarlos dos días más tarde, encontró que las lluvias habían diseminado los huesos colina abajo. Solo pudo recuperar los cráneos dañados y un trozo del maxilar superior perteneciente al ejemplar “deforme”.

Los huesos fueron legados más tarde a un matrimonio amigo, que a su vez los cedió al profesor Pye para un estudio más profundo.

LOS ANÁLISIS

Desde su descubrimiento, los huesos del Starchild fueron sometidos a todo tipo de exámenes para descartar cualquier tipo de fraude científico.

En especial, Lloyd Pye se esforzó por demostrar que la calavera era una reliquia auténtica y que no existe lugar para el debate.

“Hemos realizado todo tipo de pruebas durante los últimos 10 años”, explica Pye. “No solo escuchando la opinión de expertos, sino con tomografía computada, rayos X, microscopio de barrido electrónico... todo lo que hemos podido imaginar, intentando averiguar qué es.

Y todo vuelve a que esto no es normal, esto es realmente inusual”.

Los expertos determinaron que el cráneo tampoco coincide con ninguna patología deformante conocida por la medicina, como la hidrocefalia o el síndrome de Crouzon, donde el líquido presiona sobre las páredes craneales inflando la cavidad de una forma característica.

Además, el equipo del “Starchil Project” identificó una gran cantidad de anomalías que diferencian al cráneo en estudio de cualquier otro ejemplar conocido:

• Su hueso es más delgado y a la vez más duro de lo que debería ser (composición química más parecida al esmalte de los dientes que al hueso normal).

• Existen raras fibras duras (desconocidas en otras especies en la Tierra) incorporadas a la matriz del hueso.

• Sus órbitas son completamente diferentes de las cuencas de los ojos de los seres humanos normales (muy superficiales, limitando el movimiento ocular).

• No tiene ningún rastro de los senos frontales, cuando todos los seres humanos siempre tienen al menos vestigios de ellos.

• No tiene arco superciliar, que se encuentra en todos los primates superiores.

• Su oído interno es por lo menos dos veces el tamaño normal del oído interior humano.

• Según las protuberancias de inserción, su cuello sería de forma ovalada, y de la mitad del tamaño de un cuello humano normal.

• El foramen magnum, abertura por la cual desciende la médula, se desplaza hacia el centro del cráneo en lugar de hacia atrás, lo que cambia el punto de equilibrio de la cabeza.

• Por los pequeños huesos temporales, los músculos de masticación serían un 50% más pequeños que en los humanos.

• Además de los dientes maduros, su maxilar tiene muchos dientes esperando descender, lo que no existe en los seres humanos.

Los científicos también descartan que se haya tratado de una deformación forzada como la que se practica en muchas culturas indígenas, porque el cráneo además carece de algunos puntos de coincidencia con los cráneos típicos, como la ausencia de la protuberancia occipital externa, un punto de inserción de los músculos del cuello que se encuentra en todos los primates de la Tierra.

EL ADN MÁS RARO JAMÁS ENCONTRADO

En el transcurso de 2010, el profesor Pye dió a conocer nuevos resultados acerca del extraño genoma del Niño de las estrellas.

Según Pye, un genetista cuyo nombre permanece en el anonimato por razones de seguridad, le informó que tanto el ADN paterno como el materno podrían pertenecer a una raza alienígena, y que el ADN mitocondrial normal detectado pertenecería a una madre humana que solo realizó la función de “donar” un óvulo desnucleado, sin aportar ADN cromosómico, una técnica realizada hoy en día en laboratorios de avanzada.

LA LEYENDA DE LOS "STARCHILD"

De acuerdo a una difundida historia, los nativos de la zona donde el cráneo fue hallado, suelen narrar la leyenda de unos seres procedentes de las estrellas, que cada cierto tiempo descendían a la Tierra para dejar embarazadas a las mujeres que vivían en las aldeas aisladas.

Cuando las mujeres daban a luz, aquellos seres volvían para reclamar a sus engendros y llevárselos de regreso al espacio.

La creencia coincidiría con el misterioso origen del cráneo, aunque la aceptación de la comunidad científica aún se mantiene ajena a tan polémico hallazgo.

Según Pye, aceptar la autenticidad del origen del Starchild implicaría reescribir la historia de la humanidad por completo.

Implicaría aceptar que hace 900 años, una raza extraterrestre visitó nuestro planeta y realizó cruzas exitosas con nativas humanas. Implicaría considerar la posibilidad de que uno de los productos de aquella cruza, un hombrecillo menudo y de ojos saltones, escapara de su ancestral destino en las estrellas, para morir allí, en las montañas del viejo México, legando una osamenta fundamental para la reconstrucción de nuestro pasado como especie.

Fuente: La Gran Época

Realizando una extensa investigación en la red sobre este tema que la prensa “formal” no ha hecho eco en el mundo, e descubierto toneladas de información de confiables medios independientes, trayendo a luz uno de los descubrimientos y Hallazgos Científicos Más Significativos De La Humanidad.

La diferencia entre esta noticia y el resto de cualquier noticia relacionado con la vida fuera de la tierra es el ADN, comprobado por distintos laboratorios en el mundo, mas un equipo científico exclusivamente dedicado a extraer el “oro genético” de este cráneo muy bien conservado.

Hay un solo cuestionamiento que ustedes lectores seguramente se harán luego leer este reportaje…y no es precisamente el cuestionamiento o seriedad de este hallazgo, si no mas bien ¿Por qué la prensa internacional hace caso omiso de conglomerados científicos que están corroborando a través de decenas de análisis la existencia de un hibrido humano-extra terrestre?

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