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jueves, 14 de abril de 2011

El "supervolcán" de Yellowstone es aún más grande de lo que se creía

El "supervolcán" que hay en el subsuelo del Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos, podría ser aún mucho más grande de lo que se pensaba, según revela un nuevo estudio geológico.
Esa formación volcánica es la fuente de calor de los géiseres y aguas termales que atraen cada año a millones de visitantes a ese famoso parque nacional.

Pero debajo, sigue latente el "supervolcán", que ha entrado en erupción en el pasado y podría volver a rugir en el futuro.

Una investigación, que se publicará en el diario científico Geophysical Research Letters, se basa en una nueva técnica y revela sus desconocidas y enormes dimensiones.

En 2009, los investigadores usaron ondas sísmicas provenientes de terremotos para construir un mapa de la zona volcánica subterránea, que se extiende por los estados de Wyoming, Montana e Idaho.

Pero una metodología basada en la conductividad eléctrica de las rocas ha generado ahora una
nueva fotografía del subsuelo, donde el "supervolcán" aparece mucho más grande.

GEOELECTRICIDAD

La conductividad es una característica presente en las rocas de silicato fundido y en el agua salada caliente que se encuentra de forma natural al interior de aquellas.

"Es como comparar una ecografía y una resonancia magnética en el cuerpo humano, son diferentes tecnologías de imagen", explica uno de los autores del estudio, Michael Zhdanov, profesor de geofísica en la Universidad de Utah, en Salt Lake City.

Las imágenes halladas en 2009 utilizando ondas sísmicas mostraron que la formación de roca caliente semifundida que hay en las profundidades de Yellowstone estaba en un ángulo de 60 grados y se extendía en una superficie de 240 kilómetros y hasta 660 kilómetros de profundidad en algunos puntos.

El nuevo estudio, basado en la conductividad puede "ver" sólo hasta una profundidad de 320 kilómetros bajo tierra. Sin embargo muestra que la parte conductora de la roca se sumerge más suavemente, en un ángulo de 40 grados, y se extiende en una columna de 640 kilómetros del este al oeste.

Según los expertos, esas dos radiografías pueden parecer diferentes porque las dos técnicas muestran cosas ligeramente distintas.

Las imágenes sísmicas se generan en función de los distintos materiales que hacen que las ondas sísmicas se frenen. En cambio, la técnica geoeléctrica retrata los fluidos salados que conducen electricidad.

UN GIGANTE ENVOLTORIO

Otro de los autores de la investigación, Robert Smith, también de la Universidad de Utah, aseguró que a pesar de las diferencias, "este cuerpo que conduce la electricidad está en la misma localización y con la misma geometría que la formación de Yellowstone imaginada de forma sísmica".

La inclinación más suave podría sugerir que la zona caliente retratada por la técnica de olas sísmicas podría estar envuelta por una más amplia, una especie de funda subterránea de rocas medio fundidas y líquidas, según los investigadores.

De las tres grandes erupciones registradas hace cientos de miles de años, dos cubrieron una enorme área de Estados Unidos con ceniza volcánica.

En la última erupción de gran escala, el supervolcán escupió 1.000 metros cúbicos de ceniza caliente. También ha habido otras menores, la más reciente hace 70.000 años.

Fuente: BBCMundo

¿Vida en un agujero negro?

Un científico cree que, en teoría, en el interior de estos objetos puede ser posible la vida, e incluso que ésta evolucione hasta formar civilizaciones avanzadas.
Parece una locura, pero hay quien cree que es posible. O por lo menos eso es lo que piensa el cosmólogo ruso Vyacheslav Dokuchaev, del Instituto de Investigación Nuclear en la Academia Rusa de Ciencias, que acaba de publicar un artículo en arXiv especulando con esa intrigante posibilidad.

Según él, las condiciones únicas que se dan más allá del horizonte de sucesos (el punto de no retorno pasado el cual nada, ni siquiera la luz, puede escapar de su gravedad) de ciertos agujeros negros hacen posible, en teoría, la existencia de vida y que ésta evolucione hasta dar lugar a civilizaciones avanzadas.

Como los astrónomos saben muy bien, los agujeros negros son objetos cuya gravedad es tan fuerte que cualquier cosa que se les acerque será inmediatamente tragada para siempre.

Sin embargo, los científicos también saben que en interior profundo de ciertos agujeros negros en rotación, más allá del horizonte de sucesos, el punto a partir del que espacio y tiempo se hacen uno, las cosas pueden, en cierto modo, volver a funcionar de un modo que podríamos llamar "normal".

En esos agujeros negros, en efecto, es posible que los fotones orbiten de forma estable alrededor de la singularidad central.

Y es precisamente la existencia de estos fotones "estables" lo que ha impulsado a Dokuchaev a pensar que también podrían existir allí otros objetos, y que algunos de ellos, por qué no, podrían incluso reunir las condiciones necesarias para albergar vida.

Y si bien es cierto que esos "mundos" serían radicalmente diferentes de los que conocemos, debido a la presencia de enormes cantidades de luz (la de los fotones) atrapada junto a ellos en órbita alrededor de la singularidad, por no hablar de las mareas gravitatorias y el bombardeo de otras fuentes de energía, también lo es que resulta plausible imaginar allí alguna forma de materia viva y que haya conseguido prosperar.

Dokuchaev, cuyo campo es precisamente el estudio de la clase de objetos que pueden existir en el interior de ciertos agujeros negros (un tipo que se conoce como "cargados y en rotación"), admite que su idea puede parecer algo extravagante, aunque su ciencia no lo es en absoluto.

PLANETAS EN ÓRBITA

Sus teorías parten de otras bien comprobadas que han demostrado que las partículas de luz (los fotones) pueden encontrarse, en esta clase de agujeros negros, en órbitas estables y periódicas alrededor de sus puntos centrales (singularidades).

Y si eso es así, nada impide que objetos mucho mayores, incluso planetas, puedan estar haciendo lo mismo.

Por supuesto, e incluso si lo que Dokuchaev sugiere resulta ser cierto, es casi seguro que nunca tendremos ocasión de comprobarlo, ya que ni nosotros podremos cruzar nunca un horizonte de sucesos (sin quedar reducidos a partículas elementales), ni tampoco podrá hacerlo en sentido contrario ninguna señal emitida por alguna civilización que efectivamente estuviera viviendo dentro de uno de estos agujeros negros.

Fuente: ABC.es

Científico acusa en «Nature» a Japón de utilizar un método erróneo para prevenir terremotos

Asegura que los sismólogos del país estaban equivocados en sus predicciones, lo que ha impedido proteger la central de Fukushima.
Un mes después de que un terrible terremoto de magnitud 9 y un posterior tsunami asolaran Japón, en lo que fue el mayor desastre de este tipo en la historia del país, la metodología utilizada por las autoridades del país para prevenir los seísmos ha sido puesta en cuestión.

Robert J. Geller, investigador del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Tokio, ha acusado al gobierno nipón utilizar un método «defectuoso» para hacer previsiones de movimientos telúricos a lago plazo que, a su juicio, son completamente «inútiles» y suponen «una pérdida de tiempo».

El científico ha pedido a los sismólogos japoneses que dejen de esperar al ya famoso terremoto de Tokai, un gran seísmo que se produciría cada cien o 150 años y que se espera en la costa sudeste de Japón.

Geller, que expone sus críticas en la última edición de la revista Nature, considera incluso que si Japón hubiera utilizado un método distinto, hubiera podido predecir que el terremoto de Tohoku del 11 de marzo -en el que hasta la fecha han muerto más de 13.000 personas y otras 14.300 permanecen desaparecidas-, aunque, matiza, conocer el momento en que se produjo, el epicentro exacto y su magnitud hubiera sido imposible.

Geller asegura que los mapas nacionales de amenaza sísmica realizados por el gobierno japonés tienen una base científica «obsoleta».

Cada año, las autoridades presentan un nuevo mapa con los puntos «calientes» de riesgo, pero, desde 1979, los terremotos que han causado diez o más muertos en la isla han ocurrido en lugares designados como de «bajo riesgo».

El científico incluso aboga por la derogación de la ley de contramedidas contra los grandes terremotos, que responde a las iniciales LECA, porque supone, «implícitamente y sobre la base de escasas pruebas», que es posible prevenir un terremoto con unas horas o días de antelación.

El investigador no está de acuerdo en absoluto y considera que el gobierno japonés debería admitirlo públicamente.

FUKUSHIMA PODRÍA HABER SIDO PREPARADA

A su juicio, si en vez de haber utilizado esta metodología «errónea» se hubiera tenido en cuenta como base para la estimación de riesgos la sismicidad global y el registro histórico de Tohoku -como el tsunami de 38 metros de 1896-, el terremoto en ese lugar podría haber sido fácilmente previsto, aunque, por supuesto, no podría señalarse ni la fecha en la que produciría ni su epicentro ni su magnitud.

«Las contramedidas para hacer frente (al seísmo) podrían y deberían haberse incorporado plenamente en el diseño inicial de la central nuclear de Fukushima», afirma.

El científico recuerda que todo Japón se encuentra en riesgo de terremotos, y que «las futuras investigaciones en sismología deberían tener una base sólida en física, imparcialmente examinada, y ser guiadas por los mejores científicos de Japón y no por burócratas sin rostro».

El autor también se refiere al terremoto de Tokai, algo así como el «big one» que se espera en la costa sudeste de Japón y que produce 1,78 millones de resultados en lenguaje japonés en Google.

Considera que esta «profecía» confunde a los ciudadanos, que temen que un movimiento de al menos magnitud 8 ocurra inexorablemente en el futuro. Para Geller, semejante término «debería ser eliminado».

Fuente: ABC.es

Científicos mexicanos transforman la basura en combustible

Los desechos de comida pueden ser convertidos en energía para hacer funcionar el automóvil, en electricidad para iluminar edificios o en gas para poder cocinar. Científicos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) de México desarrollan una biorrefinería, proceso que permite aprovechar la basura orgánica para obtener biocombustibles.
El proceso de biorrefinería permite transformar la basura en metano e hidrógeno, considerado por muchos expertos como el combustible del futuro debido a que su combustión no produce gases de efecto invernadero, considerados las causantes del cambio climático.

Carlos Escamilla, estudiante de doctorado del Departamento de Biotecnología del Cinvestav que encabeza la investigación, explicó que la iniciativa pretende obtener diferentes productos de una misma materia, en este caso la basura.

"Por un lado la biorrefinería permite extraer lo más que se pueda del mismo residuo orgánico y por el otro eliminarlo al máximo, ya que si al desecho lo sometes a un primer, segundo y tercer proceso, el residuo va siendo cada vez menor", precisó el científico, que desarrolla su proyecto desde hace cuatro años.

El académico está seguro de que con el gas metano obtenido de las cáscaras de fruta, los desperdicios de comida y otros residuos se puede hacer funcionar desde un microbús hasta el calentador de una casa, generando mucha menos contaminación de dióxido de carbono.

El investigador precisó que si toda la basura orgánica que a diario genera el Valle de México se transformara en energía, se podrían mover más de 151.000 automóviles compactos por 10 kilómetros o mantener encendidos 900.000 focos ahorradores de 25 vatios.

De acuerdo con los experimentos de Escamilla, es posible obtener 13 mililitros de hidrógeno y 341 mililitros de metano por cada kilogramo de basura orgánica molida y procesada en un digestor.

Un proceso parecido existe ya en varios países que producen hidrógeno y metano a partir de la basura, pero lo hacen por separado. "La novedad de la investigación mexicana radica en usar la misma materia prima y en generar en un mismo proceso hidrógeno, metano y enzimas", precisó Escamilla.

La organización estadounidense Battelle, una de las más grandes de Estados Unidos enfocadas a la investigación para solucionar problemas urgentes del mundo, otorgó el premio Student Paper al proyecto de Carlos Escamilla Alvarado que comenzó hace cuatro años como tesis de maestría.

Fuente: RT