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domingo, 31 de octubre de 2010

ESA alerta sobre el peligro por "bombas celestiales"

El organismo se reunió en Berlín e hizo una pausa para advertir del peligro que significan los asteroides que podrían chocar con la Tierra. 
Según los expertos se trata de un peligro global, ya que cada vez se descubren más objetos volantes que en algún momento podrían impactar con el planeta y con fatales consecuencias.
La Agencia Espacial Europea (ESA) apeló a no ignorar el riesgo de que cuerpos celestiales de gran tamaño choquen con la Tierra e instó a la creación de un grupo de trabajo dedicado a su estudio y seguimiento.

La ESA, que concluyó hoy un congreso de tres días en la ciudad alemana de Darmstadt, incluyó esta advertencia sobre asteroides y meteoritos, a las que llegó a denominar "bombas celestiales", en el informe final de sus sesiones, que será elevado a Naciones Unidas (ONU) para su estudio.

"Estamos abordando un peligro global. Cada vez descubrimos más objetos volantes", aseguró el astronauta Rusty Schweickart, del Apollo 9, en una de las conferencias.

Aunque por el momento los científicos no tienen identificado ningún objeto celestial que por su tamaño o trayectoria suponga un peligro inminente para la Tierra, la ESA abogó por una mayor coordinación e intercambio de información entre las distintas agencias espaciales.

Además, pidió más medios técnicos para descubrir, estudiar y seguir a los distintos asteroides y meteoritos del sistema solar.

"Cuanto antes descubramos un asteroide, mejor", afirmó el científico Detlef Koschny.

En este sentido, varios expertos recordaron que se cree que el impacto de un gran asteroide fue el responsable de la extinción de los dinosaurios.

Fuente: MDZOL


LA GRAN AMENAZA
La vieja Tierra bien lo sabe: ya pasó muchas veces. Impactos brutales que sacudieron y lastimaron la corteza del planeta, destruyendo todo en un radio de cientos (y hasta miles) de kilómetros. Incendios a escala continental. Vientos calientes y arrasadores. Temblores y maremotos. Y lo peor de todo: horrorosas extinciones masivas de incontables especies.

Sí, de tanto en tanto, algún asteroide se cruza en el camino de la Tierra. Alguno de los tantísimos que andan por allí afuera, dando vueltas al Sol, en nuestras cercanías.

Son rocas espaciales del tamaño de un rascacielos, una montaña, o incluso mucho más que eso. Y viajan, sin mirar hacia adelante, a unos 100 mil kilómetros por hora.


Y a eso hay que agregarle que todos los años algún asteroide nos “roza” en términos astronómicos.


El diagnóstico está claro: hay una amenaza latente. O más bien, unas cuantas.


Y si bien es cierto que en el corto plazo ningún asteroide tiene chances serias de chocar contra la Tierra, hay algo que cada día queda más claro: ya es hora de pasar del diagnóstico a la acción.


El impacto de un gran asteroide –supongamos, de 5 o 10 kilómetros de diámetro– provocaría la mayor de las catástrofes terrestres que podamos imaginar.


Nada se podría comparar a eso. Ni el peor de los terremotos. Ni el peor de los tsunamis. Ni siquiera una guerra nuclear. El asunto es muy serio (de hecho, hace unos meses llegó hasta el propio Congreso de los Estados Unidos).


Ante la ominosa amenaza de los asteroides, astrónomos, físicos e ingenieros espaciales de distintas partes del mundo ya están pensando posibles estrategias de defensa. Son ideas, bocetos, borradores que, en algún momento, quizá no tan lejano, podrían salvarnos del peor de los finales.


UNA SONDA EQUIPADA CON UN ENORME ESPEJO PODRIA CONCENTRAR LUZ SOLAR EN UN PUNTO DEL ASTEROIDE PARA DESVIARLO.
ASTEROIDES CERCANOS
 Los asteroides son cuerpos de segunda línea en el Sistema Solar. Oscuras y deformes rocas espaciales que, en el mejor de los casos, miden unos cientos de kilómetros de diámetro.

La inmensa mayoría gira alrededor del Sol entre las órbitas de Marte y Júpiter, formando el famoso “Cinturón de Asteroides”, una suerte de anillo de escombros, sobrantes de la formación del Sistema Solar (y que nunca llegaron a aglutinarse en un cuerpo principal).

Se calcula que allí hay de 1 a 2 millones de objetos de más de 1 kilómetro de diámetro.

Pero hay otros asteroides. Algunos comparten la órbita de Júpiter. Otros vagan por las vecindades de Saturno, e incluso más lejos. Y también están los que aquí más nos interesan: los “Asteroides Cercanos a la Tierra” (también hay cometas en este rubro, pero son muy pocos).

Al parecer son objetos que originalmente pertenecieron al “cinturón”, pero que migraron lentamente hacia el interior del Sistema Solar a causa de continuas interacciones gravitacionales.

Por definición, los “Asteroides Cercanos a la Tierra” (o NEAs por su sigla en inglés) tienen órbitas con radios no mayores a 1,3 Unidad Astronómica (una UA es la distancia Tierra-Sol: 150 millones de kilómetros).

Y se los divide en tres familias: los asteroides Amor, cuyas órbitas son un poco más grandes que la terrestre, que se acercan, pero no la cruzan; y los asteroides Atenas y Apolo, que tienen órbitas más chicas, y que sí cruzan a la de nuestro planeta.

“POTENCIALMENTE PELIGROSOS”

Hilando más fino, y yendo más al grano, resulta que los astrónomos han acuñado otra expresión para agrupar a los asteroides que, debido a su perfil físico y orbital, pueden cruzarnos en una esquina, chocarnos y causar daños de gran escala.


Son los “Asteroides Potencialmente Peligrosos”, o PHAs (su sigla en inglés), y esencialmente pertenecen a las familias Atenas y Apolo. Es una categoría tan definida como inquietante: objetos rocoso-metálicos de más de 100 metros de diámetro, con órbitas que los aproximen a 7,5 millones de kilómetros o menos de la Tierra (0,05 Unidad Astronómica).

Al día de hoy, según la mundialmente prestigiosa página spaceweather.com (vinculada con la NASA), los PHAs ya son 1155. Y todos los años, los programas telescópicos de búsqueda y rastreo (como el Linear, Loneos, NEAT y otros, casi todos en Estados Unidos) descubren más y más. No es poco.

Aunque los astrónomos creen que debe haber 5 o 10 mil PHAs. Miles de grandes amenazas. Y a eso habría que sumarle una cantidad mucho mayor (decenas o cientos de miles), de amenazas “menores”: asteroiditos de 20, 30 o 50 metros de diámetro que, de impactar contra nuestro planeta, podrían destruir una ciudad entera.

Afortunadamente, los expertos dicen que ninguno de los PHAs conocidos se cruzará con la Tierra en las próximas décadas.

Sin embargo, algunos se acercarán mucho, como el famoso Apophis, que en 2029 pasará a sólo 36 mil kilómetros por encima de nuestras cabezas (la distancia a la que orbitan los satélites geoestacionarios).

Otros ya se nos han acercado sin que nadie –salvo los astrónomos– lo hayan notado: el 23 de marzo de 1989, el asteroide Asclepios (de la familia Apolo), de 300 metros de diámetro, nos pasó a unos 700 mil kilómetros.

Apenas el doble de la distancia a la Luna. Dicho así, quizá no impresione.

Pero probemos de otra manera: aquel día, Asclepios pasó exactamente por el mismo lugar en el que la Tierra había estado 6 horas antes. Esas 6 horas nos salvaron de una explosión equivalente a 20 mil bombas atómicas. Pudo haber sido la peor tragedia de la historia humana.

“LA PREGUNTA ES CUANDO”

Hace unos 65 millones de años, el impacto de, al menos, un gran asteroide (10 a 15 kilómetros de diámetro) borró del mapa a los dinosaurios y al 75% de las especies que, en aquel lejano entonces, poblaban la Tierra.

El gran cráter de Chicxulub (180 km de diámetro), al norte de la Península de Yucatán, México, es la huella geológica de aquel terrible cataclismo global que dio lugar justamente a la llamada extinción masiva del Cretácico-Terciario.

El choque de aquella roca espacial no sólo produjo una explosión que arrasó con todo a cientos de kilómetros a la redonda sino que lanzó por los aires millones y millones de toneladas de rocas fundidas, y partículas ardientes que “llovieron” a miles de kilómetros de distancia, generando incendios, inmensas humaredas, nubes de ceniza que oscurecieron la atmósfera, y toda una serie de desastrosos efectos encadenados que aniquilaron plantas y animales por doquier.

Fue un episodio fatal para la Tierra. Pero no fue el único: el registro geológico nos habla de múltiples impactos asteroidales –y de cometas– a lo largo de toda la historia del planeta.

Pasó varias veces. Y puede volver a pasar: allí están los “asteroides potencialmente peligrosos”. Son muchísimos. Y parecen estar esperando su turno.

Ya lo decía Eugene Shoemaker (1928-1997), el más grande geólogo planetario del siglo XX: “La pregunta no es si un asteroide puede chocar con la Tierra... la pregunta es cuándo”.

LOS PUNTOS ROJOS Y AMARILLOS MARCAN LOS ASTEROIDES POTENCIALMENTE PELIGROSOS.
METODOS DE DEFENSA

Defendernos, de eso se trata. Durante los últimos años, las grandes agencias espaciales del mundo han considerado posibles sistemas de defensa anti-asteroides. La primera variante que asomó, quizá la más obvia, fue pegarles duro. Destruirlos con bombas atómicas.

Es la alternativa que vimos en las películas Armageddon e Impacto profundo (films que pusieron en evidencia la creciente presencia de estos temas en la agenda contemporánea).

Sin embargo, la variante explosiva no solucionaría el problema: en lugar de uno grande, tendríamos miles (o millones) de “meteoros” menores cayendo sobre la Tierra. Un bombardeo global. Por eso, esta opción ya está prácticamente descartada.

Ahora la idea ya no es destruir a un enorme cascote espacial en ruta de colisión sino simplemente desviarlo. Con eso alcanza. En eso coinciden los tres grandes de la astronáutica mundial: la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Rusa (Roskosmos).

Deflexión: ése es el objetivo primario. Una técnica híbrida explosión/deflexión sería instalar, mediante sondas espaciales, pequeñas cargas explosivas en la superficie del asteroide, y hacerlas estallar en forma controlada, para “sacudirlo” ligeramente y cambiarlo de trayectoria.



Otra técnica, ya de plena deflexión, sería lanzar grandes naves kamikazes que, al estrellarse a toda velocidad contra la desafiante roca, puedan darle un empujoncito.

Pero este método sólo funcionaría en objetos chicos (de no más de 100 metros de diámetro). Y lo mismo podría decirse de los “tractores gravitatorios”: si se colocara una nave grande y pesada muy cerca del asteroide, la propia fuerza de gravedad del aparato podría cambiar su órbita.

Pero dada la extrema lentitud del proceso, habría que anticiparse varias décadas al eventual impacto.

CON UNA AYUDITA DEL SOL
Además de “sacudidas”, “empujones” y “tractores gravitatorios”, las estrategias de desvío de asteroides incluyen toda una gama de opciones basadas en una misma idea: el uso de la luz solar.

Una opción son las “velas solares” que, una vez encajadas en el asteroide –ya sea por una misión tripulada, o una robótica–, podrían aprovechar la suave pero continua presión de la luz solar para empujarlo, y sacarlo del rumbo original.

Aquí, nuevamente, habría que anticiparse varios años al encuentro Tierra-asteroide. Además, las “velas solares” deberían tener miles de metros cuadrados de superficie.

El Sol también podría sacarnos de apuros gracias al aprovechamiento de un curioso efecto físico, descripto en 1900 por el ingeniero ruso Ivan Yarkovsky (1844-1902). Sintéticamente es así: el Sol calienta la cara iluminada del objeto pero, al rotar, esa cara irradia el calor hacia el espacio, mientras la otra cara recibe la luz solar, para luego irradiarla.

Y así, continuamente. Ese juego de absorción/irradiación provocaría un ligero desequilibrio en el asteroide, alterando su trayectoria original.

El “efecto Yarkovsky” podría ayudarnos con los asteroides peligrosos. En concreto: una nave espacial podría “pintar”, o envolver una parte del asteroide con materiales especiales, capaces de aumentar la absorción/irradiación, potenciando el efecto y sus consecuencias.

Una vez más, la cosa no sería nada rápida. Pero podría funcionar en asteroides chicos y medianos (cientos de metros). De todos modos, parece que la mejor alternativa viene del lado de los espejos.

ESPEJOS VS. ASTEROIDES
Recientemente, un grupo de investigadores de la Universidad de Glasgow, Escocia, liderados por el Dr. Massimiliano Vasile, analizaron los pros y los contras de 9 sistemas de defensa contra asteroides peligrosos.

Y trabajaron sobre la base de tres criterios de performance: cuánto modificaría cada método la órbita del objeto; cuánto tiempo haría falta para lograrlo; y el tamaño de la nave necesaria.

Resultó que, claramente, el mejor método de deflexión sería el uso de naves con grandes espejos cóncavos (de al menos 20 metros de diámetro). Las sondas se acercarían al asteroide, orientarían sus espejos de cara al Sol y concentrarían la luz solar en un mismo punto de la superficie.

Según Vasile y sus colegas, la luz concentrada podría levantar temperaturas de más de 2100C, suficientes como para fundir y vaporizar la roca, generando chorros de material que, suavemente, empujarían al asteroide en dirección contraria.

Acción y reacción. Para cambiar la trayectoria de un típico PHA (de 100 a 150 metros de diámetro), harían falta 10 naves con espejos de 20 metros, trabajando durante 6 meses seguidos.

¿Y COMO ESTAMOS?
Más de mil asteroides peligrosos identificados, con sus órbitas bien trazadas. Varios programas de búsqueda y rastreo telescópico (y hasta radiotelescópico). Y algo esencial: toma de conciencia de la amenaza. Está el diagnóstico.

Pero también, está comenzando la acción. Aunque falta mucho: un reciente informe del National Research Council, elaborado a pedido del Congreso de los Estados Unidos, dice que todos los métodos de defensa contra asteroides actualmente considerados son “nuevos e inmaduros”, y que “ninguno podría aplicarse con la rapidez suficiente en caso de un impacto inmediato”.

Podríamos mirar para otro lado. Podríamos esperar un milagro. Podríamos rezar. Y confiar, sólo confiar, en que nunca nos pasará lo que les pasó a los dinosaurios (y a tantísimas otras formas de vida que desaparecieron de un plumazo).

Pero la amenaza de los asteroides es algo demasiado serio como para dejarla en manos de milagros, rezos y esperanzas. Parafraseando al enorme Carl Sagan, a diferencia de los dinosaurios, nosotros podemos hacer algo. Y debemos.

Fuente: Página12

Expertos admiten que la vacuna contra la gripe porcina puede causar una enfermedad mortal

Expertos en el area de Salud reconocieron por primera vez que la vacuna contra la gripe porcina (H1N1) aumenta el riesgo de contraer "enfermedades letales".
Los cientificos están examinando la relacion entre la polemica vacuna y el Síndrome de Guillain-Barré, de acuerdo a un informe oficial del Organismo de control Medicamentos y Productos Sanitarios(MHRA).

Anteriormente, el Gobierno británico insistió en desestimar las evidencias que relacionan este hecho sobre la vacuna contra la gripe A H1N1.

Después que "The Mail on Sunday" revelara en agosto de 2009 que se pedia a los médicos supervisar los casos de Síndrome de Guillain-Barré durante la (supuesta) pandemia de gripe porcina, Justin McCracken (director ejecutivo de la Agencia de Protección Sanitaria) dijo mediante una carta que: "No hay pruebas que indiquen un mayor riesgo de EGB de las vacunas se están desarrollando para luchar contra la pandemia actual."

Dato: El Síndrome de Guillain-Barré también conocido como síndrome de Guillain-Barré-Landry es un trastorno neurológico en el que el sistema inmunologico del cuerpo que ataca a una parte del sistema nervioso periférico, la mielina, que es la capa aislante que recubre los nervios.

Cuando esto sucede, los nervios no pueden enviar las señales de forma eficaz, los músculos pierden su capacidad de responder a las órdenes del encéfalo y éste recibe menos señales sensoriales del resto del cuerpo.

El resultado es la incapacidad de sentir calor, dolor y otras sensaciones, además de paralizar progresivamente varios músculos del cuerpo llegando a ser MORTAL.

Ahora y de acuerdo al reciente informe de la MHRA es evidente que la posición del Gobierno ha cambiado.

Hilary Wilkinson, victima de la vacuna y el consecuente Síndrome de Guillain-Barré quiere más investigación sobre la vacuna.
La carta señala puntualmente: "Dadas las incertidumbres sucitadas por la información disponible sobre las nuevas vacunas contra la gripe porcina y las nuevas vacunas contra la gripe estacional, no es posible descartar un riesgo ligeramente elevado de EGB (Síndrome de Guillain-Barré) en las vacunas contra la gripe H1N1, ni en las vacunas contra la gripe estacional. Los estudios epidemiológicos están en curso para evaluar más a fondo esta posible asociación".

No se sabe exactamente qué causa el Síndrome de Guillain-Barré, pero la condición ataca el revestimiento nervioso, lo que impide a los nervios transmitir señales a los músculos con eficacia. Puede causar parálisis parcial y afecta sobre todo a las manos y los pies - Además, puede ser fatal.

Hilary Wilkinson, de 58 años y madre de dos niños, desarrolló el Sindrome de GB a raíz de una infección en el pecho y tuvo que soportar tres meses de rehabilitacion en el hospital para aprender a caminar y hablar de nuevo.

"Es una enfermedad espantosa y creo que es necesaria una mayor investigación sobre los efectos de la vacuna contra la gripe porcina", expresó la mujer.

La vacuna para combatir la gripe porcina en los EE.UU. en el año 1976 dejó como saldo 25 las muertes por infecciones cerebrales y Síndrome de Guillain-Barré, mientras que la enfermedad (gripe porcina) solo provocó una muerte en todo el país (Y hasta el dia de la fecha no existen pruebas fehacientes sobre si esa muerte fue causada realmente por gripe porcina).

Temiendo que esto volviese a ocurrir en el Reino Unido, se solicitó a neurólogos que registraran casos de Síndrome de Guillain-Barré en el ultimo "brote de gripe porcina", mas mediatico que real.

Millones de personas este año estarán expuestas a la vacuna contra la gripe porcina, como también a la vacuna contra la gripe estacional.

"Expertos del gobierno" dicen que no hay evidencia de un aumento del riesgo similar al de 1976, pero los informes son funcionales a los negociados de la OMS con las corporaciones farmaceuticas.

La MHRA (Organismo de control Medicamentos y Productos Sanitarios) contó al menos 15 casos sospechosos de Síndrome de Guillain-Barré después de la vacunación - y fueron suministradas seis millones de dosis de vacuna contra la gripe porcina (Pandemrix).

De acuerdo a las sospechosas y raras declaraciones del gobierno de Inglaterra "No se sabe si la gripe porcina o la vacuna son el causante de estos casos". Tras esta absurda declaración cabe preguntarse:

¿Que es mas probable? ¿Que una simple gripe cause el Síndrome de Guillain-Barré o que lo produzca una vacuna contra una pandemia falsa cuyos componentes desconocemos absolutamente?

Fuente: BWN Patagonia

NACIONES ESTELARES INMOVILIZAN 50 MISILES NUCLEARES

El martes, 26 de octubre, los grandes medios, como CBS News, ha reportado que el 50 misiles nucleares balísticos intercontinentales ahora no repente e inexplicablemente operativos en la base aérea de Warren, el lanzamiento de misiles centro de control en el estado de WY.
Esta noticia me llamó la atención cuando lo vi.
He realizado una lectura de los elementos de la firma de energía de esta historia.

Esta "anomalía" el martes en la Base Aérea de Warren Centro de Lanzamiento de Misiles, WY, no ha sido un fracaso en el sentido de una mera falta de equipo electrónico, motivadas por "la mala calidad".

Es más bien una acción de las Naciones estelares, diseñado para capturar la atención del gobierno estadounidense, y, por decirlo así, darle una sacudida.


Las Naciones Estelares quería enviar un mensaje fuerte y claro para el gobierno de los EE.UU., incluyendo oficiales militares en el Consejo de Seguridad Nacional y la Casa Blanca (y el Pentágono), que son el principal obstáculo de bloqueo contra el Presidente para autorizar la dir. NSC Samantha Power para continuar con el contacto del representante oficial de las Naciones Estelares, y comenzar las consultas para poner fin al encubrimiento ovni.

Una lectura adicional de la firma energética indicó que la desactivación temporal se debió a un mismo factor que se produjo en las detenciones de los misiles en 1998.

Esta vez se trataba de un simple fracaso, debido a los equipos de dudosa calidad que los contratistas de defensa ha vendido a los militares.

Algo similar ocurrió en marzo de 1967: 10 misiles quedaron fuera de línea en la Base Aérea Malmstrom en Montana, cuando un ovni se acercó al sitio.

En otro sitio de lanzamiento de misiles, Echo, hubo una pérdida de la capacidad de "lanzamiento de misiles".

Una lectura de la firma de energía de estos eventos indica que estaban involucrados naves estelares en esos casos las Naciones Estelares, y el objetivo era enviar un claro mensaje de oposición a la guerra nuclear de las Naciones Estelares.

El mensaje, sin embargo, era diferente en las circunstancias del momento.

Vamos a ver si estas acciones realizadas por las Naciones Estelares tendrá "efecto" en los generales y almirantes que insisten en permanecer en sus posiciones, incluso barricadas para oponerse y detener el final del encubrimiento OVNI.

Mis socios y amigos, de origen humano "persona estelar" encarnado, dijo que la acción de las Naciones estelares también permite a la Cábala Oscura ver y darse cuenta de que su "anticuada" tecnología va a ser completamente incapaz de detener naves de los visitantes apareciendo en más y más lugares aún para estimular el final del encubrimiento OVNI.

El Dr. Richard Boylan, Consejero de / para la Tierra
drboylan@sbcglobal.net

Fuente: DrBoylan

LA NOTICIA EN MEDIOS INTERNACIONALES ...

El ejército estadounidense perdió la conexión, durante 45 minutos, con medio centenar de misiles nucleares balísticos intercontinetales, una de las armas más potentes del mundo, debido a un fallo del material informático, según ha confirmado el Pentágono. El suceso de produjo el pasado sábado.

El problema ha podido deberse a una "avería mecánica", según ha indicado el teniente coronel John Thomas, portavoz del Air Force Global Strike Command, una división del ejército estadounidense.

Concretamente, la comunicación entre estas armas (el 10% de los misiles intercontinentales del tipo Minuteman) almacenadas en la base de Francis E. Warren, en Wyoming (oeste), y quienes las controlan se vio interrumpida.

A pesar del incidente, del que el presidente Barack Obama fue informado este martes, la capacidad de defensa del país no se vio afectada en ningún momento, han precisado.

El ejército ha procedido al control de todos los misiles "sin encontrar signos de sabotaje", ha dicho. Tampoco se ha descubierto ningún signo de que los equipos que operan con los misiles no hayan respetado los procedimientos en vigor.

"En este momento, no hay ninguna razón para pensar, después de lo que hemos visto, que el incidente tenga cualquier relación con un acto deliberado o malicioso", ha dicho el teniente coronel Thomas. Ha añadido que aunque no se ha descartado ninguna hipótesis, "nos concentramos en el problema mecánico".

Según un portavoz de la Fuerza Aérea citado por la cadena de noticias CNN, el percance se debió a la ruptura de un cable subterráneo en la base de Wyoming.

Esta tesis se apoya además en que los investigadores descubrieron este martes que hace 10 años se produjeron incidentes similares en otros lugares.

Los otros misiles presentes en la base no se han visto afectados, al igual que los 300 misiles que se encontraban en las bases de Montana y Dakota. El Air Force Global Strike Command controla 450 misiles intercontinentales Minutemen III es estas bases.

Fuente: El Mundo