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viernes, 4 de febrero de 2011

Son los delfines y las ballenas espíritus de las estrellas?

¿Vienen de Sirio o de las Pléyades los cetáceos? Aunque pareciera disparatado afirmar algo así, muchas personas creen que los delfines y las ballenas han encarnado en nuestro planeta como guardianes de una frecuencia evolutiva destinada a elevar la conciencia de los habitantes de la Tierra.
El New Age postula una nueva mitología, poblando la mente colectiva de extraterrestres, vórtices y frecuencias multidimensionales, donde antes habitaban hadas, ángeles y bosques.

Más allá de que este movimiento es generalmente una de las más conspicuas manifestaciones de la charlatanería y lavado de cerebro, donde miles de personas se convierten en fánaticos de espíritus transdimensionales que escogen encarnar o ser canalizados por mujeres en la crisis de los 40 que usan collares de cuarzo y ropa holgada de colores brillantes y viven en ranchos en Arizona o en Montana y tienen problemas para dominar la gramática de su idioma –pese a sus escritores fantasmas-, lo cierto es que el New Age produce interesantes historias que a veces tocan fibras arquetípicas, tejiendo un puente resonante entre la ciencia ficción y el paganismo.

Una de las más divertidas y poéticas es la de los delfines y las ballenas que provienen de los sistemas estelares de Sirio o de las Pléyades.

Al decir que el New Age es terreno fértil para la manipulación y las más estrambóticas creencias, no queremos negar la posibilidad de que algunas de las teorías que sostiene puedan ser verdad, o que incluso una nueva era se esté manifestando, solamente enfatizamos una generalidad: que, como en el caso de muchas religiones, muchos de sus adeptos son víctimas de la extorsión monetaria e idiológica bajo una fe ciega y transfieren su poder personal a un salvador o ente mesiánico –generalmente extraterrestre o un avatar- que promete la iluminación o el despertar de la conciencia a cambio de seguir un sistema canalizado (y engordar sus arcas).

Dicho esto, no negamos la posibilidad de que existan seres extraterrestres o entidades multidimensionales más evolucionadas que tienen comunicación con los seres humanos –en un universo tan fascinante y misterioso como el nuestro, esto no sería ciertamente lo más extraño, es más, la historia de ls psicología humana está poblada por estas voces astrales, ya sean epifanías o meras químeras.

Jugando con esta idea, como juegan los delfines con las olas, consideremos esta noción difundida entre el New Age de que los delfines y las ballenas son espíritus guardianes enviados por una civilización más avanzada de Sirio o de las Pléyades, o que incluso estos extraterrestres luminosos han encarnado en estos cetáceos para cuidar la biomatriz del planeta y para elevar la frecuencia vibratoria, de esta forma asistiendo en la evolución de la conciencia.

Al parecer esta idea -la de los cetáceos astrales o extraterrestres- proviene de la importancia que la tribu africana de los Dogon ha dado al sistema estelar de Sirio, descubriendo por sus propios medios la existencia de una segunda estrella, Sirio B (o Digitaria) y hasta aparentemente una tercer estrella (Sirio C o Emma Ya).

El misterio de cómo los Dogon descubrieron estas estrellas sin contar con un telescopio, antes que la ciencia moderna, es expuesto en el libro, “The Sirius Mystery”, de Robert Temple.

Según la leyenda, los Dogons recibieron el conocimiento a través de unos seres acuáticos, llamados Nommos, los cuales tomaban cuerpo de delfines, ballenas y sirenas.

Estos seres demostraban un alto desarrollo en el uso del sonido. Según la ex actriz Shirley Mclaine, una fuente quizás poco confiable, los Dogons ven a los Nommos y a los delfines como “los monitores del universo”, transmitiendo la onda radial cósmica.

Aparentemente una humanidad previa, Lemuria, habría recibido los conocimientos de estos linajes cetáceos sirianos, también llamados los hombre de mer, del mar, prefijo también de los Merovingios.

Curiosamente el gurú pop Sai Baba dice que la Virgen María, madre de Cristo, era un delfín azul de Sirio. Varios autores han conectado el linaje de Jesús, con los Merovingios y con la sangre real de Sirio, el santo grial.

Por otra parte existe una interesante conexión entre los delfines como pastores de almas y Sirio.

Sirio, es la estrella del perro, Canis Majoris; en Egipto Osiris era a veces representado con una cabeza de perro como señor de la vida después de la muerte.

Su esposa y hermana, Isis, está estrechamente vinculada con Sirio (tal vez está pareja divina representa a Sirio B y Sirio A o hasta a Sirio C, el sol de la mujer según los dogon).

Isis ayuda a Osiris a renacer de la muerte tejiendo con su voz un falo de oro, pieza faltante de su cuerpo de luz, el cual había sido despedezado por Set (¿el tercer heramano siriano?).

Los delfines tradicionalmente han sido asociados como vehículos del alma en su camino a otro mundo. El poeta William Butler Yeats, escribió su poema "News For the Delphic Oracle" con esto mente:

Straddling each a dolphin's back
And steadied by a fin,
Those Innocents re-live their death,
Their wounds open again.

De manera totalmente bizarra, un sitio que dice canalizar al espíritu Jonh F Kennedy escribe que “los delfines son regalos” de una civilización extraterrestre y que cuando el ser humano eleve su conciencia éstos se convertirán, como los perros ahora, en sus mascotas, formando una sinergía cósmica.

En este tono, un comentario que encontramos en un sitio new age dice: “Terra es la interfaz subacuática del dub de Sirio” y agrega que Sirio es la cabeza de nuestra experiencia de realidad y que estamos en ambos sitios simultáneamente, en Sirio y en la Tierra.

Aquí escuchando las transmisiones desde la radio de Sirio que nos reconectan con la mónada, la mente angelical y el Logos solar. El sonido de los cetáceos sería esta transmisión de las frecuencias que nos recuerdan nuestro origen galáctico.

Existe cierta confusion en el sentido de que algunas personas atribuyen el mismo origen estelar de los cetáceos solo que a las Pléyades, y dicen que los delfines son almas pleyadianas encarnadas en la Tierra.

Los pleyadianos, según la narrativa del new age, son los extraterrestres de la luz, en algunos casos una especie de hermanos mayores que nos guían evolutivamente a través del espejo cósmico.
Encontramos que existen dos referencias particulares a los delfines pleyadianos. El trantra de delfines y el “Dolphin Star Temple Mystery School”.

El tantra de delfines es supuestamente una enseñanza pleyadiana a través de los delfines para poner en práctica una sexualidad alegre sin inhibiciones en la que fluya la energía cósmica del amor, una especie de inocente orgía divina.

La escuela de misterios del templo de la estrella del delfín (“Dolphin Star Temple Mystery School”) es supuestamente una escuela esotérica que busca revivir los sistemas lemurianos, de la Atlántida y de Egipto para acelerar la evolución humana.

Iluminando a 144 mil humanos, estaría logrando un punto crítico de conciencia crística propiciando una ascención planetaria. Los delfines y ballenas, con sus frecuencias, estarían activando el AND humano en esta empresa.

Una de las más fascinantes y disparatadas versiones de los delfines astrales, es la que sostienen los organizadores del "Simposio de Delfines y Teletransportación Hawai 2011", quienes creen que los delfines pueden asistir a los humanos a teletransportarse a otros planetas, incluso los llaman “dolphin pods”, puertos de conexión interestelar.

Para terminar tenemos al maverick de la conciencia John Lilly, quien tomó LSD con delfines y dice haber logrado entablar una comuniación telepática con estos fascinantes mamíferos que, por alguna razón, tal vez arquetípica, el ser humano asocia con las estrellas y el cosmos.

Como si los delfines fueran los ángeles del mar o supieran también nadar por el cielo azul.

Fuente: Pijamasurf

NASA: 1235 posibles planetas fuera del sistema solar

Entre los candidatos hay casi 70 mundos que pueden tener el tamaño de la Tierra.
La NASA anuncia el descubrimiento de un raro sistema solar formado por seis planetas -cinco de ellos pequeños y con órbitas muy apretadas- que giran alrededor de una estrella parecida al Sol.

El hallazgo había sido realizado por la sonda Kepler y confirmado por un equipo de 39 investigadores de distintas instituciones científicas, pero la agencia espacial norteamericana comunicaba algo más que hasta ahora había sido un secreto a gritos.

Además de estos nuevos seis exoplanetas confirmados, el satélite ha detectado, desde su lanzamiento en 2009, un total de 1.235 candidatos.

De ellos, 68 tienen más o menos el tamaño de la Tierra. Algunos trabajadores de la agencia espacial norteamericana ya habían adelantado detalles sobre el descubrimiento hace meses, pero ésta es la primera vez que se confirma la magnitud del hallazgo.

Quizás entre estos nuevos mundos se encuentre uno parecido al nuestro, el gran sueño de los astrónomos.

La sonda Kepler busca planetas del tamaño de la Tierra que puedan encontrarse en la zona habitable de su estrella, es decir, que se encuentren lo suficientemente cerca, pero no demasiado, como para que exista agua líquida y puedan, quizás, desarrollarse las condiciones necesarias para la vida.

Para ello, utiliza una técnica de detección denominada «tránsito», por la que localizar los posibles mundos cuando estos pasan por delante de su estrella. En ese momento, el brillo de la estrella desciende.

Kepler sigue a la Tierra alrededor del Sol.(DKG)
De esta forma, Kepler ha observado más de 156.000 estrellas situadas en su campo de visión, aproximadamente 1/400 del cielo. «El hecho de que hayamos encontrado tantos candidatos a planetas en una fracción tan pequeña del cielo sugiere que hay incontables planetas orbitando estrellas como el Sol en la Vía Láctea», explica William Borucki, del centro de investigación Ames de la NASA.

68 DEL TAMAÑO DE LA TIERRA

Kepler ha conseguido encontrar 1.235 candidatos a exoplanetas desde que fue lanzado en mayo de 2009 hasta septiembre del mismo año. Son solo cuatro meses y Kepler ha continuado su trabajo, pero los investigadores todavía están analizando los datos.

De entre los nuevos candidatos a planetas destacan 68 que tienen más o menos el tamaño de la Tierra, 288 «súper Tierras» -entre 1,25 y dos veces el tamaño de nuestro planeta-, 662 tan grandes como Neptuno, 184 que son como Júpiter y 170 que podrían formar sistemas solares orbitando alrededor de la misma estrella, como ocurre con el sistema solar de seis planetas que acaba de ser descubierto.

Alrededor de dos docenas de candidatos parecen más pequeños que la Tierra, y algunos son del tamaño de Marte.

Si se confirma, se trataría de los más pequeños jamás encontrados alrededor de una estrella normal. «Siento que éste es un momento increíble, histórico», aseguraba la investigadora Debra Fischer, de la Universidad de Yale en New Haven, según recoge New Scientist.

Los científicos confían en que la mayoría de los candidatos puedan ser confirmados. De ser así, la palabra «histórico» puede quedarse corta.

Fuente: ABC.es

Cronestesia: Nuestra mente navega a través del tiempo

Los investigadores han encontrado pruebas de "cronestesia", que es la capacidad del cerebro para ser conscientes del pasado y del futuro, y viajar mentalmente en el tiempo subjetivo.
Ellos encontraron que la actividad en diferentes regiones del cerebro se relaciona con los estados cronestetico cuando una persona piensa en el mismo contenido en el pasado, presente o futuro.

La capacidad de recordar el pasado e imaginar el futuro puedan afectar significativamente a las decisiones de una persona en la vida.

Los científicos se refieren a la capacidad del cerebro para pensar en el pasado, presente y futuro como "cronestesia", o viajar en el tiempo mental, aunque poco se sabe acerca de qué partes del cerebro son responsables de estas experiencias conscientes.

En un nuevo estudio, los investigadores han utilizado imágenes de resonancia magnética funcional (FMRI - functional magnetic resonance imaging) para investigar los correlatos neurales de viaje en el tiempo mental y comprender mejor la naturaleza del tiempo mental en el que el metafórico "viaje" se produce.

Los investigadores, Lars Nyberg, de la Universidad de Umea en Umea, Suecia; Reza Habib de Southern Illinois University en Carbondale, Illinois, y Alice Kim SN, Brian Levine, y Endel Tulving de la Universidad de Toronto en Toronto, Ontario, han publicado sus resultados en un número reciente de la revista de la Academia Nacional de Ciencias.

“El viajar a través del tiempo con la mente consiste en dos series independientes de procesos: unos son los que determinan el contenido de cualquier acto o “viaje” como qué es lo que ocurre, quiénes son los actores, dónde ocurre la acción; es algo parecido al contenido en una película –todo aquello que ves en la pantalla-; y en segundo lugar están aquellos que determinan el momento subjetivo en el tiempo, dentro del cual ocurren las acciones –pasado, presente, y futuro-. Afirma Endel Tulving de la Universidad de Toronto en entrevista con PhysOrg.com.

“Dentro de la ciencia neurocognitiva, sabemos bastante sobre el espacio percibido, recordado, conocido, e imaginado.

Pero esencialmente desconocemos todo sobre el tiempo percibido, recordado, conocido, e imaginado.

Cuando recuerdas algo que hiciste la noche anterior estás conciente no solo de que el suceso ocurrió y de que tu estabas “ahí”, como un observador o participante activo (¿memoria episódica?), pero también sabes que sucedió ayer, es decir, en un tiempo que ya no es más.

La pregunta que estamos haciendo es ¿Cómo sabes que ocurrió en un momento que no es el ahora?”

El punto del estudio es develar cual es, específicamente, la habilidad que tiene nuestro cerebro para navegar a través del tiempo subjetivo sin perder la brújula temporal.

Y al parecer la respuesta esta en su capacidad cronestésica.

Cuando transmitimos información a través de neuroconexiones esto se hace de manera indistinta, hablando desde un punto de vista totalitariamente objetivo.

Pero entonces ¿Cómo es nuestro cerebro capaz de percibir y posteriormente indicarnos que esa escena o sensación que estamos proyectando es parte de un episodio pasado, presente, o futuro? ¿Cómo dilucida en un fascinante proceso automatizado si se trata de una percepción impresa en el ahora, o si por el contrario es un recuerdo archivado o una proyección futura?

La respuesta, según este grupo de investigadores es relativamente sencilla: nuestra mente puede viajar en el tiempo y regresar al “ahora” para compartirnos la información que recavó en otros puntos de la dimensión temporal… todos somos crononautas!

Fuente: PhySorg