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domingo, 2 de enero de 2011

Por qué no hemos encontrado extraterrestres?

La pregunta sobre si estamos solos en nuestra galaxia ha fascinado a casi todo el mundo, desde matemáticos hasta los que creen en teorías de conspiración.
Alex Hudson - BBC
Pero si las formas de vida extraterrestre abundan en el Universo -como algunos creen-, ¿por qué no se han puesto en contacto con nosotros?

Desde Superman a ET, normalmente la ciencia ficción ha traído "aliens" a la Tierra, ya sea como amigos o como enemigos, pero hasta ahora, nadie ha demostrado certeramente que ha visto un extraterrestre, más allá de los que aparecen en películas o en la televisión.

En 1960, un radiotelescopio (un dispositivo que capta ondas de radio) fue dirigido hacia el espacio con el objetivo de recoger potenciales sonidos de otras formas de vida como evidencia científica para responder a la pregunta… ¿hay alguien ahí?

Han pasado 50 años y aún no hay respuesta.

"Es probablemente la pregunta más importante", dijo Frank Drake, un pionero de la "radioastronomía" (una rama de la astronomía que mide la emisión de campos eléctricos y magnéticos).

Drake es considerado el padre del concepto "Búsqueda de Inteligencia Extra Terrestre", o SETI, por sus siglas en inglés.

¿Qué significa ser un humano? ¿Cuál es nuestro futuro? ¿Hay otras criaturas como nosotros? ¿En qué se han convertido? ¿Qué puede producir la evolución? ¿Hasta dónde puede llegar?, se pregunta Drake.

"Las respuestas vendrán de lo que aprendamos de los extraterrestres, una experiencia que va a enriquecer nuestras vidas como ninguna otra cosa podría hacerlo".

LAS 10.000 CIVILIZACIONES QUE "NOS PUEDEN CONTACTAR"


En 1961, Drake creó una fórmula para determinar la probabilidad de que estemos solos en nuestra galaxia, una ecuación que todavía influye en la manera en que los expertos se plantean actualmente la pregunta.

La llamada "Pregunta de Drake" calcula la cantidad de civilizaciones que podrían comunicarse con la Tierra.

La respuesta de Drake y sus colegas en 1961 fue: 10.000

Muchos discuten sobre el número, dado que la ecuación está basada en supuestos desconocidos.

Pero si ese número fuera de algún modo correcto, entonces la pregunta más urgente sería ¿por qué no tenemos ninguna evidencia contundente sobre su existencia?

A DÓNDE SE FUERON TODOS ?

Esa fue la pregunta planteada por el físico Enrico Fermi en 1950, cuando, mientras almorzaban, les decía a sus colegas ¿a dónde se fueron todos?


Esa fue la base de la "Paradoja de Fermi", la cual contrapone las elevadas estimaciones sobre la potencial vida extraterrestre con la falta de evidencia para comprobarlo.

Este "gran silencio" -como se le suele llamar- llama la atención sobre el tamaño del Universo y qué tan solos parecemos estar.

Es una paradoja que aún debe ser resuelta satisfactoriamente.

Astrónomos han estimado que hay cerca de 700.000 trillones de estrellas en el universo visible, es decir, el número 7 seguido de 22 ceros.

Un censo reciente de los planetas determinó que podría haber un planeta como la Tierra circulando alrededor de un 23% de las estrellas visibles en el cielo durante la noche.

Así las cosas, un cálculo matemático se transforma en un verdadero dolor de cabeza en términos de su alcance, tamaño y escala.

PREPARADOS PARA SU LLEGADA

Varios científicos están de acuerdo con la alta probabilidad de que exista vida extraterrestre.

"Deberíamos estar preparados" para la llegada de extraterrestres, le dice a la BBC el profesor de ciencias espaciales John Zarnecki, de la Open University.


Por su parte, el renombrado científico Stephen Hawking declaró que es casi seguro que los extraterrestres existen y el astrónomo Seth Shostak afirmó que la búsqueda de vida extraterrestre debería considerar "máquinas sensibles", un planteamiento que prácticamente excluye la idea de que no hay nada que buscar.

Muchos argumentan que debido a que los humanos han estado usando tecnologías para medir ondas (de sonido o electromagnéticas) por poco más de un siglo -comparado con la edad de la Tierra que supera los 4 mil millones de años- incluso si existieran otros seres en el espacio, la posibilidad de que utilicen la misma tecnología al mismo tiempo es increíblemente pequeña.

De hecho, las ondas de radio que conocemos con fines comunicacionales, ya están cambiando de un sistema analógico a uno digital, emitiendo señales mucho más complejas de detectar.

Del mismo modo, las ondas que los científicos están buscando quizás no son las correctas. Aunque se ha estudiado una gran cantidad de las ondas que caben en el espectro, aún es una fracción pequeña. (Según el tipo de definición, un espectro puede referirse a la descomposición de una señal ondulatoria -sonora, luminosa, electromagnética,etc.- o al número de repeticiones por unidad de tiempo de cualquier fenómeno).

La teoría dice que es improbable que otro planeta habitado use el mismo tipo de tecnología al mismo tiempo, o al menos dentro de una distancia en la que sea posible establecer un contacto.

La viabilidad, por ejemplo, de hacer llamadas telefónicas fuera de la Tierra, según este enfoque, es básicamente imposible.

LAS GUERRAS ESPACIALES

Otra teoría es que con la vida inteligente viene la destrucción. El espacio de tiempo entre hacer contacto y la autodestrucción entre las especies es corto.

Los que sostienen esta teoría señalan que el ser humano ha podido crear energía nuclear o la creación de un virus artificial gracias a la existencia de avances tecnológicos y ponen esto como ejemplo de que es probable la destrucción.

Y muchos otros no creen que valga la pena buscar vida extraterrestre.

De hecho la respuesta más simple a la "Paradoja de Fermi" es que nadie ha encontrado vida inteligente fuera de la Tierra porque no la hay.

Con este enfoque la raza humana es un accidente en el Universo o somos seres especiales y las condiciones bajo las que nos desarrollamos fueron únicas.

Por otro lado, la llamada "Hipótesis de la Tierra Excepcional", o "Rare Earth" en inglés, sostiene que debido al complejo diseño e infraestructura de nuestro planeta, la cantidad de coincidencias y circunstancias que deben ocurrir al mismo tiempo hacen que la generación de vida sea casi imposible.

"CADA 10 MILLONES DE ESTRELLAS"

El profesor de filosofía Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, ha llegado hasta a plantear si los humanos vivimos en una realidad virtual creada por seres superiores intelectualmente. Bajo este modelo, otros seres en el Universo no serían creados bajo ese mismo programa computacional.

Pero Drake dio una respuesta más simple sobre por qué no se ha encontrado vida extraterrestre: "No hemos intentado lo suficiente".

"Hemos observado cuidadosamente unos pocos miles de estrellas y muy pocas ondas dentro del espectro electromagnético y eso es apenas un comienzo".

Si se adopta un punto de vista razonable u optimista respecto a la “Ecuación de Drake”, entonces podrían existir cerca de 10.000 civilizaciones en la galaxia.

"Eso es una civilización cada 10 millones de estrellas. Pero antes de que tengamos alguna oportunidad de triunfar, aún queda un largo camino por recorrer".

El 2011 arranca con lluvia de estrellas y eclipse parcial de sol

Un buen presagio astral comienza a diseñar el panorama del nuevo año: el 3 de enero habrá lluvia de estrellas cuadrántidas y al día siguiente un eclipse parcial de sol.
La generosidad celeste para este 2011 se hará presente desde los primeros días del año ya que el lunes tres de enero se podra disfrutar de una lluvia de estrellas y al día siguiente tendremos un eclipse parcial de sol.

Las estrellas fugaces serán cortesía de las Cuadrántidas cuya intesidad se calcula en 120 meteoros por hora, en un ritmo lumínico similar a la lluvia de las Gemínidas que disfrutamos a principios de diciembre pasado.

El espectáculo astral será apreciado en el hemisferio norte, sobretodo en latitudes altas como Canadá y Finlandia, pero también será observable desde puntos más abjos como México.

Por otro lado tenemos para el 4 de enero el primer eclipse solar de 2011, el cual será gestado en el nodo ascendente de la Luna en Sagitario oriental, fenómeno que se podrá apreciar desde Europa, la región norte de África, y la región central de Asia.

De acuerdo con información proporcionada por la NASA, ciudades como París, Londres, y Madrid, podrán disfrutar de este eclipse parcial de sol.

Y como en todos los fenómenos celestes, las condiciones climatológicas así como la cantidad de luz artificial en el entorno, serán factores determinantes para gozar tanto la lluvia de estrellas como el eclipse solar.

Fuente: Pijamasurf

Está listo el IceCube Neutrino Observatory

La construcción del IceCube Neutrino Observatory, una gigantesca instalación de más de un kilómetro cúbico enterrada a 1400 metros de profundidad en los hielos antárticos, ha finalizado.
Su objetivo es detectar la llamada “radiación de Cherenkov“ que se produce cuando los neutrinos chocan contra átomos de hielo.
Estás partículas, que se producen en el Sol, en las supernovas y en los agujeros negros, son muy difíciles de detectar, pero el enorme tamaño de este detector garantiza el éxito del proyecto.

Existen grandes grandes obra de ingeniería que durante su construcción pasan desapercibidas por casi todo al mundo.

El IceCube Neutrino Observatory es un buen ejemplo de esto: enterrado bajo el Polo Sur se ha mantenido lejos de los periodistas durante los 10 años que ha durado su construcción.

Este “telescopio” tiene como función observar el universo, pero en lugar de utilizar las ondas de radio o la luz visible, lo hará detectando neutrinos.


El IceCube Neutrino Observatory está en la Antártida (NSF)

El problema que presenta este tipo de aparatos es que los neutrinos son partículas extremadamente difíciles de detectar, ya que apenas interactúan con la materia.

Trillones de ellas atraviesan nuestro planeta cada segundo, pero por su pequeñísima masa -algo menos de una milmillonésima parte de la masa de un átomo de hidrógeno- muy rara vez colisionan con algún átomo, por lo que resultan prácticamente indetectables.


Para tener una remota posibilidad de que uno de ellos “choque” con un detector, este necesita tener un tamaño enorme.

Y eso es justamente lo que se ha hecho en este caso: el detector del IceCube Neutrino Observatory ocupa aproximadamente un kilómetro cúbico.

Para que su funcionamiento no sea afectado por otras partículas o radiaciones, se ha instalado 1400 metros por debajo de la superficie del hielo que cubre el Polo Sur.

En su diseño y construcción han participado científicos de Estados Unidos, Bélgica, Alemania y Suecia, y el dispositivo será operado por la Universidad de Wisconsin-Madison y la National Science Foundation.



El tamaño de este detector garantiza el éxito del proyecto.(NSF)

El gráfico que acabas de ver ilustra perfectamente las dimensiones de este dispositivo.

Se han necesitado unos 10 años de trabajo para tenerlo listo, pero el pasado sábado 18 de diciembre se introdujeron los últimos 86 fotodetectores y sus respectivos cables hasta una profundidad de dos kilómetros y medio, dando por concluida la obra que costó unos 270 millones de dólares.

Cada uno de estos sensores ha sido colocado en su sitio dentro del bloque de hielo mediante profundos agujeros.

Estos huecos se realizaron utilizando una taladradora especial que hace su magia mediante agua caliente.

Hubo que realizar cientos de pozos con una profundidad comprendida entre los 1400 y 2400 metros para instalar cada uno de los sensores y sus cables de conexión.

Los sensores poseen el tamaño de una pelota de baloncesto (AFP/Getty Images)

Estos sensores poseen el tamaño aproximado de una pelota de baloncesto, y tienen como función detectar la luz azul, llamada “radiación de Cherenkov“, que se produce cuando los neutrinos chocan contra átomos del agua en forma de hielo.

La construcción del IceCube Neutrino Observatory ha representado todo un desafío.

A pesar de no haber tenido por parte de la prensa la cobertura que tuvo la construcción del LHC, este observatorio seguramente pasará a la historia como uno de los proyectos científicos más importantes de este siglo.

Dado lo inhóspito del continente antártico, se buscó un sitio que además de reunir las condiciones geográficas necesarias (por ejemplo, hielos con el suficiente grosor) se encontrase mas o menos cerca de una base permanente.

Esto simplificaría en parte la logística de la obra, así que se decidió que el complejo quedase instalado cerca de la base que Estados Unidos tiene en el Polo Sur.

Hasta allí se llevó la excavadora, que demoró en promedio 48 horas para completar cada uno de los agujeros necesarios.

Tanto los componentes del telescopio como los insumos indispensables para mantener en forma a los 150 científicos y trabajadores que realizaron la obra fueron periódicamente transportados en avión.

Esta gente vivió en el Polo durante 10 veranos antárticos, y solo una pequeña dotación pasaba allí el invierno.

A lo largo de este tiempo aprovecharon su experiencia para escribir una guía titulada “guía de cómo vivir en el Polo Sur”.

Francis Halzzen, investigador principal del proyecto, dice que “IceCube es un telescopio que toma una imagen del Universo utilizando neutrinos en lugar de luz.

Ahora que su construcción ha finalizado, estamos en camino de alcanzar el nivel de sensibilidad necesario para 'ver' neutrinos de otros lugares más allá del Sol”.

No vemos la hora de que sea puesto en marcha, y se distribuyan las primeras imágenes captadas por este aparato.

Fuente: Neoteo

Indicaron mayas nuevo ciclo en 2012, no apocalipsis: especialistas

Investigadores de la UNAM señalan que no existe ninguna infprmación proveniente de los mayas que hable sobre algún tipo de evento cataclísmico para el fin de ciclo.
"Los mayas jamás hablaron del apocalipsis, de destrucción ni de cataclismo":Tomás Pérez Suárez, arqueólogo.
Las inscripciones de la cultura maya nunca refieren el fin del mundo o de la humanidad en diciembre de 2012, aclararon especialistas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Por el contrario, los mayas sólo señalaron que el 22 de diciembre de ese año acabará un ciclo de 13 bactunes, es decir cinco mil 125 años, que dará paso a uno nuevo, aclararon el arqueólogo Tomás Pérez Suárez y la coordinadora del Centro de Estudios Mayas (CEM), María del Carmen Valverde Valdés.

La historiadora y doctora en estudios mesoamericanos explicó que los mayas tenían una noción circular del tiempo, lo que significa que la historia para ellos se repite.

"Los mayas jamás hablaron del apocalipsis, de destrucción ni de cataclismo", acotó Tomás Pérez Suárez en un comunicado, quien explicó que el calendario ritual maya (de 260 días) es una combinación de 20 signos con 13 números.

De ellos, los sagrados son el nueve, relacionado con el inframundo, y el 13, asociado al supramundo, abundó el también investigador del CEM, quien agregó que el seguimiento de algunos investigadores a esa cultura ha permitido conservar el calendario maya.

Fuente: Milenio