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jueves, 17 de marzo de 2011

El día D de Fukushima

Hoy es el día clave de la central de Fukushima. O TEPCO logra controlar los reactores más dañados,-el 3 y el 4- o la situación será de extrema gravedad. Así lo ha asegurado esta madrugada un portavoz de la empresa al afirmar que el reactor número 3 tiene que enfriarse "hoy mismo".
Fukushima está en alerta nuclear. En tres de sus seis reactores se teme que el núcleo con el combustible se esté fundiendo y se piensa que la vasija de contención de dos de ellos está dañada. Además, el combustible gastado que estaba en las piscinas del almacenaje está fuera de control o desaparecido. Damos algunas claves para entender cómo se ha llegado a esta situación y lo que puede suponer que continúe.

¿Qué tipo de combustible se usa?

De los seis reactores, cinco utilizan óxido de uranio. El reactor número 3, sin embargo, emplea una mezcla de uranio y plutonio conocida como MOX. Este reactor preocupa a los técnicos porque es un material más letal y que se funde más fácilmente.

¿Cómo funciona la planta?

La central usa una tecnología llamada reactor de agua en ebullición o BWR (Boiling Water Reactor), que es la misma de las centrales españolas de Garoña y Cofrentes. Garoña es un modelo idéntico al reactor 1 de Fukushima. Los construyó General Electric y abrieron en 1971. El combustible o núcleo del reactor se calienta dentro de una vasija llena de agua y protegida por una estructura llamada de contención. El combustible alcanza hasta 2.000 grados y hace hervir el agua. El vapor es conducido por tuberías hasta una turbina que genera electricidad.

¿Cómo se mantiene el sistema?

El mecanismo es como una olla. Para que el proceso sea estable hay que controlar la presión, el vapor y la temperatura. El combustible debe estar tapado por agua para que no se sobrecaliente.

¿Cómo empezó todo?

Los edificios resistieron al seísmo y al tsunami, pero se dañó el abastecimiento eléctrico del exterior. La central activó entonces el sistema de emergencia autónomo, pero la inundación lo estropeó. Sin electricidad, fallaron los sistemas de refrigeración y los núcleos empezaron a sobrecalentarse. Se recurrió a agua del mar para evitarlo, pero no bastó.

¿Qué ocurre cuando el núcleo empieza a calentarse?

El sistema se desestabiliza. En el núcleo hay muchos materiales. Está el combustible de uranio o plutonio y las vainas de metal de circonio que lo protegen. También están las barras de control, hechas de yoduro de boro, un material que frena las reacciones atómicas. Además, hay acero y cemento. Cuando sube la temperatura, todos esos materiales reaccionan sin control. A altas temperaturas el vapor oxida los metales con rapidez. Las vainas se deterioran y el combustible libera partículas radiactivas volátiles. Además, el proceso de oxidación libera hidrógeno, que es explosivo.

¿Qué ha pasado en los núcleos?

En los reactores 1, 2 y 3 ha habido explosiones de hidrógeno y escapes de vapor con esas partículas volátiles. También se han hecho liberaciones controladas de gases para disminuir la presión.

¿Cuál es el parte de daños?

En las vasijas 1, 2 y 3 el combustible está expuesto al aire y el agua sólo cubre hasta la mitad. Esto hace que el proceso de calentamiento del combustible avance. Puede llegar a alcanzar 3.000 grados. El núcleo se convierte en una amalgama de materiales. El uranio o el plutonio, a miles de grados, quedan revestidos de acero y cemento. Como una brasa atómica, es muy difícil enfriarlo. Además, aumenta el riesgo de que la estructura de contención, que es la barrera clave de protección, no aguante y se abra liberando el contenido. De hecho, en los reactores 1 y 2 se cree que esa estructura de contención ha sido dañada y puede tener fugas. Por encima de la estructura de contención está el edificio en sí de la central. Están muy dañados los del 1,3 y 4 y bastante tocado el del 2.

¿Puede haber un Chernobil?

Al parecer no. La diferencia con Chernobil es que aquel reactor no tenía estructura de contención. Cuando el núcleo se descontroló saltó por los aires y destrozó el edificio exterior liberando casi todo el contenido. Esto incluía materiales volátiles y las partículas pesadas del combustible. La nube alcanzó miles de metros lo que ayudó a su dispersión a larga distancia. En Fukushima, la presencia de estructuras de contención es clave. Si resisten, se evitará el mal mayor al estilo Chernobil. Sin embargo, los técnicos creen que quedan todavía muchos días de lucha para evitar la fusión completa del material radiactivo. Y que seguirá habiendo fugas.

¿Qué pasa con las piscinas?

Es un gran problema extra. El combustible gastado durante años se guardaba en la central de Fukushima en piscinas situadas en la parte alta del edificio del reactor. El combustible gastado mantiene un calor residual de cientos de grados y debe estar tapado con agua para enfriarlo. Tiene una altísima radiactividad. En el reactor 4 la piscina está sin agua y el combustible ha empezado a calentarse. Lo mismo ocurre en la piscina 3. Y se ignora el estado de las piscinas del reactor 1 del 2.

¿Qué sustancias se han emitido?

Han salido las partículas más ligeras. Gases nobles como el kriptón y el radón y elementos como el yodo, el cesio, el estroncio, el rutenio y el tritio. La radiación ha alcanzado en algunos instantes 400 milisieverts / hora, 400 veces más de la dosis anual recomendada.

Fuente: ElMundo

PALABRAS CLAVES PARA ENTENDER EL DESASTRE NUCLEAR
Reactor nuclear: Instalación en la que puede iniciarse, mantenerse y controlarse una reacción nuclear en cadena. El reactor (nuclear) de agua a presión es un reactor refrigerado con agua natural a una presión superior a la de saturación, a fin de impedir su ebullición. El reactor de agua en ebullición (como los de la central de Fukushima) es un reactor refrigerado con agua natural, la cual se deja que hierva en el núcleo en una cantidad considerable.

BWR o Reactor de agua en ebullición: El calor generado por las reacciones en cadena se usa para hervir el agua. De este tipo son los reactores de la planta japonesa de Fukushima o los de Garoña, en Burgos. Ambas plantas usan el mismo reactore de tecnología BWR (Boiling Water Reactor) fabricado por General Electric. La compañía americana les vendió el mismo modelo a japoneses y españoles a comienzos de los 70. El reactor 1 de Fukushima y el único que hay en Garoña son idénticos y se inauguraron en 1971.

Barra de combustible: Combustible nuclear dispuesto en forma de barra formado por pastillas contenidas en una vaina tubular metálica. En las centrales nucleares puede usarse Uranio y Plutonio, pero este segundo también es utilizado en la fabricación de armas nucleares. En Fukushima hay cinco reactores que funcionan con uranio y uno de ellos -el reactor tres- que contiene una mezcla llamada MOX que contiene plutonio y uranio.

Vasija: Recipiente en el que se encuentra el núcleo de un reactor nuclear. En él están las vainas de combustible (cubierta metálica que contiene herméticamente el combustible), el reflector (material situado alrededor del núcleo que es el encargdo de devolver los neutrones que de otro modo escaparían), el refrigerante (agua radiactiva) y otros componentes.

Contención: Estructura utilizada para albergar en su interior instalaciones nucleares o radiactivas para disminuir la posibilidad de contaminación del medio ambiente. En centrales nucleares, la contención está formada por una chapa de acero de revestimento y un recubrimiento de hormigón de 90 centímetros de espesor y contiene en su interior el reactor y el circuito primario.

Sievert (Sv): Unidad de la dosis equivalente y de la dosis efectiva en el Sistema Internacional de Unidades. Es decir, mide la dosis de radiación absorbida por la materia viva. Un Sv equivale a un julio de energía por cada kilogramo de peso. La unidad antigua es el REM, usada, por ejemplo, en la antigua Unión Soviética. Fue la unidad de referencia durante el accidente de Chernóbil. 1Sv equivale a 100 REM. Hay ocasiones en las que se hace referencia a bequerelios, pero las unidades no son comparables porque el bequerelio es una unidad de radiactividad, no de dosis equivalente.

Radiactividad: Propiedad de algunos elementos químicos de emitir partículas u ondas electromagnéticas. Esta propiedad se debe a la existencia de una descompensación entre el número de neutrones y de protones del núcleo del átomo, que provoca una inestabilidad y una liberación de la energía acumulada en forma de partículas u ondas. La radiactividad natural se debe a elementos que emiten radiaciones espontáneamente, como es el caso del uranio, el torio o el radón, por ejemplo.

Núcleo del reactor: Región de un reactor nuclear en la que se encuentra el combustible y donde se produce la reacción nuclear de fisión y la liberación de calor.

Fusión nuclear: Reacción entre núcleos de átomos ligeros que conduce a la formación de un núcleo más pesado que los iniciales, acompañada de la emisión de partículas elementales y de energía.

Fisión nuclear: Reacción nuclear en la que tiene lugar la ruptura de un núcleo pesado, generalmente en dos fragmentos cuyo tamaño son del mismo orden de magnitud, y en la cual se emiten neutrones y se libera gran cantidad de energía.

Fusión del núcleo: Es un daño grave del núcleo del reactor debido a un sobrecalentamiento. Se produce cuando un fallo grave del sistema de la central impide la adecuada refrigeración del núcleo del reactor. Cuando eso sucede, las vainas de combustible se calientan hasta llegar a derretirse. Supone un gran peligro debido a que existe el riesgo de que el material radiactivo (el combustible nuclear) sea emitido a la atmósfera. No se debe confundir con fusión nuclear (ver más arriba).

Isótopo: Cada una de las distintas formas de los átomos de un elemento químico. Todos los isótopos de un elemento tienen el mismo número atómico (número de protones) y, por tanto, pertenecen al mismo elemento químico, pero difieren entre sí en el número de neutrones.

Partículas alfa: Son emitidas por los radionucleidos naturales no son capaces de atravesar una hoja de papel o la piel humana y se frenan en unos pocos centímetros de aire. Sin embargo, si un emisor alfa es inhalado, ingerido o entra en el organismo a través de una herida puede ser muy nocivo.

Partículas beta: Son electrones que salen despedidos en los procesos radiactivos. Los de energías más bajas son detenidos por la piel, pero la mayoría de los presentes en la radiación natural pueden atravesarla. Al igual que los emisores alfa, si un emisor beta entra en el organismo puede producir graves daños.

Rayos gamma: Radiación electromagnética producida en el fenómeno de desintegración radiactiva. Su longitud de onda es menor que la de los rayos X, por lo que es una radiación extraordinariamente penetrante. La radiación gamma suele acompañar a la beta y a veces a la alfa. Los rayos gamma atraviesan fácilmente la piel y otras sustancias orgánicas, por lo que puede causar graves daños en órganos internos.

Fuente: ElMundo

e-book: La perturbación de Sagitario. La falsa Supernova y la búsqueda de Nibiru.

En esta obra, se muestran los estudios más polémicos de la Astrofísica moderna. Todos los datos que el lector encontrará, son muchas noches sin dormir. La razón por la que publico este libro en abierto, no es otra que llegar al público de forma absolutamente libre sin la censura de las editoriales y permitir que el mensaje llegue al conocimiento de toda persona que desee acceder a una evidencia muy incómoda.
Hasta ahora, ningún científico había publicado un libro de estas características en abierto, y sé que al hacerlo, recibiré las críticas de todos aquellos que piensan que una publicación así, no debe ser gratuíta y de libre distribución.


El esfuerzo realizado para compilar y actualizar los datos, ha supuesto horas de dedicación, descrédito personal por parte de la comunidad científica oficial, y hasta la pérdida de los seres queridos a los que con amor dedico esta obra.

La naturaleza de los documentos, estudios, simulaciones y datos contenidos aquí, son absolutamente, verificables y se corresponden con investigaciones llevadas a cabo de forma desinteresada e independiente durante la etapa 2009-2011.

Finalmente, debo agradecer a los ya más de 10.000 lectores diarios de la revista StarViewerTeam, y a los miembros del equipo, que esta obra haya por fin visto la luz.

Vivimos tiempos oscuros en los que el avance de la ciencia, depende de iniciativas valientes que requieren el sacrificio del mensajero en “pro” del mensaje, de las evidencias, que antes o después, tendrán que ser reconocidas, más allá de prejuicios sociales, políticos o económicos y el esfuerzo de esos valientes, no sólo no es reconocido sino que se retribuye con el desprestigio sumo.

Autor: Rafael López Guerrero.

Páginas: 143

Ref: STVBook20110301

Esta obra es de libre distribución. El autor renuncia expresamente a los derechos económicos de explotación de la obra. Queda autorizada toda reproducción, difusión y cita, bajo los términos de la licencia Creative Commons-GNU.
Recomendaciones para la lectura del libro:

1º.-Aunque la obra es bastante densa, ha sido facilitada y simplificada para una mejor comprensión.

2º.-El lector debe entender los procesos y conceptos. Conviene tomar apuntes de los datos con cuaderno y lápiz y navegar en los conceptos del libro, así como los términos y nomenclaturas cruzadas en cada capítulo.

3º.-La obra es una pre-edición, por lo que admite correcciones, revisiones y nuevas aportaciones que son abiertas a la iniciativa de los lectores. Pueden enviarse las correcciones, observaciones y adiciones a starviewerteam@gmail.com

4º.-La obra es una edición abierta y viva, ya que debe recoger todos los cambios y datos a medida que se produzcan.

Fuente: Misterios de la Astrofísica

Alerta: 40 años de encubrimiento en Fukushima - El almacenamiento de barras nucleares gastadas

Análisis Infowars: Además de la presentación de informes en virtud de los incendios en Fukushima, el gobierno japonés no ha dicho a la gente sobre el hecho ominoso que el emplazamiento de la central nuclear es una infernal repositorio donde un asombroso número de barras de combustible gastado se han acumulado durante 40 años.
Un colaborador de la ocupacional y de la lista de Medicina Ambiental, que una vez trabajó en temas de residuos nucleares proporcionan información adicional acerca de cómo pasó para que en Fukushima se almacenen conjuntos de varillas de combustible, según un mensaje en la página web FDL.

"NIRS tiene en powerpoint de noviembre del 2010 de la Tokyo Electric Power Company (en Inglés) que detalla los modos y las cantidades de combustible gastado almacenado en la planta de Fukushima Daiichi donde los edificios de contención # 1 y # 3 se han disparado", escribió el 14 de marzo.

El el informe de Powerpoint dice que tiene derecho de integridad de Inspección de almacenamiento en seco Barriles y combustibles gastados en la central nuclear de Fukushima Daiichi y se puede leer en su totalidad aquí . El documento añade una nueva dimensión y aterrador al desastre desarrollando.

La planta de Fukushima Daiichi tiene siete piscinas dedicadas a las barras de combustible gastado.

Estos están ubicados en la parte superior de los seis edificios del reactor - o fueron hasta las explosiones y los incendios arrasaron la planta.

En la planta baja hay una piscina común en un edificio separado que fue crítico dañado por el tsunami.

Cada grupo de edificio del reactor tiene 3.450 conjuntos de barras de combustible y la piscina común tiene 6.291 conjuntos de barras de combustible.

Cada conjunto tiene sesenta y tres barras de combustible.

En resumen, la planta de Fukushima Daiichi contiene más de 600.000 barras de combustible gastadas - una enorme cantidad de radiación que pronto puede ser liberado a la atmósfera.

Un informe emitido indica que más del 70% de estas barras de combustible gastado están dañados - en otras palabras, se están emitiendo radiación o pronto lo harán.

La revelación indica que las autoridades de Japón - que siempre han minimizado el peligro y publicado información contradictoria - hayan incurrido en conductas delictivas y poniendo en peligro las vidas de innumerables personas.

El martes, se reconoció finalmente que colapsos de la N º 1 y N º 2 núcleos de los reactores son responsables de la liberación de una cantidad masiva de radiación.

Después de informar de que un incendio en el reactor N º 4 fue contenida, los medios de comunicación es informar esta tarde que se ha reanudado . Los medios de comunicación previsiblemente no se molesta en señalar por qué el fuego es incontenible - las barras de combustible ya no están sumergidas en el agua y están expuestos a la atmósfera y es por eso que se quema y no puede ser extinguida.

No sobra insistir en que la situación en Fukushima representa el mayor desastre ambiental en la historia de la humanidad, mucho más peligroso que Chernobyl, y el gobierno de ese país es responsable.

Tal vez el aspecto menos reportado y mortal de las tres explosiones y numerosos incendios que golpean al afectado reactor nuclear de Fukushima desde el sábado es el hecho de que barras muy radiactivas de combustible gastado que se almacenan fuera de la participación activa de las instalaciones nucleares de contención de la varilla es probable que se han comprometido de forma masiva por las explosiones, una elevación en la crisis que representaría "de Chernobyl en esteroides", según el ingeniero nuclear Arnie Gundersen.

Como se puede ver en el siguiente gráfico de NPR, las barras de combustible gastado se almacenan fuera de la carcasa de activos nucleares de contención de la varilla y cerca del techo del complejo del reactor.
El video de la explosión del sábado y las imágenes posteriores indican claramente que las barras de combustible gastado en una Fukushima de que cierto número de unidad podría haber sido comprometida por la explosión.

De acuerdo con Arnie Gundersen, un ingeniero nuclear en Fairewinds Asociados y miembro del panel de supervisión pública de la planta nuclear Vermont Yankee, que es idéntica a la unidad de Fukushima Daiichi 1, la falta de mantenimiento de piscinas de agua que guardan los 20 años de barras de combustible gastadas fría podría causar "incendios catastróficos" y convertir la crisis en "Chernobil con esteroides".

La BBC está informando que "barras de combustible en los reactores de cinco y seis son también ahora se cree que el calentamiento", con un nuevo incendio en el reactor 4, donde pasó más barras se almacenan, haciendo que el humo de verter de la planta.

"Agencia de noticias japonesa Kyodo informa que la agrupación de almacenamiento en el reactor cuatro - donde las barras de combustible gastado se mantienen - puede estar hirviendo. Tepco dice lecturas muestran altos niveles de radiación en el edificio, por lo que es inaccesible ", añade el informe.

"A los 40 años de edad, la unidad I de Fukushima Daiichi, con la explosión del sábado destruyó un edificio que alberga el reactor, la piscina de combustible gastado, de conformidad con el diseño de General Electric, se coloca por encima del reactor.

Tokyo Electric dijo que estaba tratando de encontrar la manera de mantener los niveles de agua en las piscinas, lo que indica que los sistemas normales de seguridad había fracasado, también.

El no mantener niveles adecuados de agua en una piscina daría lugar a un incendio catastrófico, dijo que los expertos nucleares, algunos de los cuales piensan que una unidad de la piscina ya puede estar fuera ", informa el diario The Washington Post .

Las varillas deben mantenerse fresco porque de lo contrario, empezar a grabar y, en el caso de reactor número 3, que liberaría el plutonio y el uranio en forma de vapor en la atmósfera.

"Eso es una mala noticia, porque el plutonio disperso en la atmósfera es aún más peligroso que los productos de combustión de las barras sin plutonio", dice Kirk James Murphy.

Ha habido grandes problemas de diseño con la marca de un reactor nuclear que se remonta a tres décadas.

Fuente: Infowars

Energía nuclear, un riesgo innecesario

El terremoto y maremoto de hace pocos días en Japón ha traído catastróficas consecuencias en pérdidas de vidas humanas y de infraestructura. Tal vez nunca se pueda cuantificar cuántas vidas humanas y cuántos daños causó ese evento. Existe otra consecuencia de esa hecatombe, sobre la que el planeta entero ha puesto su atención: los riesgos y la incertidumbre del uso de la energía nuclear.
Sin duda la central nuclear de Fukushima cumplía los mejores estándares de seguridad exigidos por una sociedad tan rigurosa como la japonesa… hasta que un terremoto de 8,9 grados en la escala de Richter afectó en forma irreparable los mecanismos de enfriamiento del reactor.

Luego de ese evento, inusual por su magnitud, pero siempre posible en el “cinturón de fuego del Pacífico”, los impactos actuales y futuros de los daños y radiación que emanen de esa zona de desastre serán muy altos.

En lo personal, me opongo a cualquier tipo carrera nuclear con fines belicistas, venga de donde venga. También me opongo se intenten mancillar e invadir países, con el pretexto de que poseen energía nuclear con fines bélicos o por razones geopolíticas imperiales.

Del mismo modo, considero que la energía nuclear para propósitos pacíficos acarrea muchos peligros, a pesar de que puede ser una opción de diversificación de la oferta de la matriz energética.

Si no olvidáramos lo ocurrido en Three Mile Island (EEEUU) en 1979 y luego en Chernobyl (Ucrania) en 1986, sería mejor aplicar el principio de precaución: ante el desconocimiento de los riesgos, es preferible no emprender proyectos que podrían generar una enorme destrucción.

No me refiero en este punto al tratamiento de desechos o residuos tóxicos y radioactivos que pretenden los países ricos, ubicándolos en países con menores estándares ambientales.

En Ecuador el principio de precaución lo consagra el artículo 73 de la Constitución de la República (aprobada en septiembre de 2008): “el Estado aplicará medidas de precaución y restricción para las actividades que puedan conducir a la extinción de especies, la destrucción de ecosistemas o la alteración permanente de los ciclos naturales”.

La economía no puede funcionar sin recursos naturales (como petróleo, gas o carbón). Ahora bien, la producción, transformación y consumo de éstos generan residuos, muy tóxicos en unos casos, y muchos de ellos imposibles de reciclar porque no son biodegradables o porque su período de degradación es extremadamente largo (varios miles de años en el caso de ciertos plásticos y de la basura nuclear).

No existe tecnología “prometeica” capaz de reciclar el dióxido de carbono y convertirlo en gasolina. Toda actividad económica afecta, de una u otra manera, a la Madre Tierra y el “optimismo” tecnológico tiene límites prácticos y temporales muy concretos.

La tecnología y la eficiencia son importantes, sin duda. A nivel microeconómico, han surgido posibilidades como las medidas de ecoeficiencia de los productos o servicios, que se aplican bajo el concepto de los MIPS (material input per unit of service) desarrollado por el Wuppertal Institute de Alemania.

La idea es reducir los materiales requeridos para producir un producto o servicio. Se hablaba (incluso se publicó un libro ya famoso: Factor Four: Doubling Wealth, Halving Resource Use) de que se podían utilizar cuatro veces menos materiales y energía para producir la misma unidad de producto o servicio.

Con un exceso de entusiasmo se llegó a afirmar que la reducción podría ser de hasta 10 veces.

En el nivel macro se ha planteado la “desmaterialización” de la economía. Esto es, reducir la cantidad de materiales y energía por unidad de producto. Con optimismo, quienes proponen esta posibilidad consideran que la mejora de eficiencia de los países ricos del Norte, que cada vez utilizan menos energía por unidad de PIB, es una prueba de que esto en realidad está ocurriendo.

Lo que no dicen es que esos mismos países cada vez utilizan más energía en términos absolutos, lo que provoca daños ambientales irreparables.

Esto se conoce como la “paradoja de Jevons”. William Stanley Jevons, uno de los precursores de la economía ortodoxa, publicó en 1865 un libro (The Coal Question) en que predijo que el cambio hacia energías más eficientes, debido a los avances tecnológicos, conduciría a la sociedad hacia un mayor uso de las mismas.

Un ejemplo: los automóviles son cada vez más eficientes en el uso de energía (rinden más kilómetros por galón); pero cada vez hay más autos, y por lo tanto mayor consumo de energía fósil. Esto incrementa las emisiones de dióxido de carbono, uno de los principales gases causantes del efecto invernadero.

Esto nos lleva a otro problema: la diferencia entre riesgo e incertidumbre. El riesgo se mide por probabilidades, esto es, podemos conocer los eventos posibles y asignarles valores numéricos.

Por ejemplo, la probabilidad de que una moneda caiga cara es de 50%. La incertidumbre implica que desconocemos los eventos futuros (y sus efectos), y que no podemos asignar valores numéricos, como en el ejemplo de la moneda.

Esto se aplica bien a los usos de la energía nuclear. La incertidumbre puede ser muy profunda, como cuando desconocemos incluso los escenarios futuros (amplia incertidumbre); puede ser menos profunda (se conocen los eventos pero no se conocen las probabilidades); o también puede ser reducida (en los pocos casos en los cuales tenemos plena claridad sobre los escenarios y las probabilidades involucradas).

La probabilidad de que ocurra un evento puede ser baja, pero los efectos si ocurre pueden ser devastadores. Esto es lo que está ocurriendo en Japón, y no es el primer evento que podemos recordar. La naturaleza humana suele confundir baja probabilidad de ocurrencia con bajo costo.

En Chernobyl fue muy duro aprender que los impactos y los costos de un accidente nuclear pueden alcanzan niveles que comprometen incluso la economía de todo un país.

El incremento de la incertidumbre y la magnitud de los problemas contemporáneos han llegado a un punto crítico. Como para que sea indispensable y urgente debatir la necesidad de construir nuevos paradigmas.

Ese punto crítico exige precaución en los usos de la energía nuclear y cautela con los “optimismos” tecnológicos, pues pueden resultar fatales para nuestras sociedades, en las que siempre están presentes el riesgo y la vulnerabilidad.

Fuente: Rebelión

NI LIMPIA, NI BARATA, NI ILIMITADA. CENTRALIZADA Y MILITARIZADA
Justo cuando la derecha neoliberal nos anunciaba la buena nueva de que iba a resolver el problema energético, agravado por las revoluciones árabes, impulsando la energía nuclear, la naturaleza se ha empeñado en demostrar lo contrario.

Sea cual sea el desenlace de la emergencia atómica en Japón, esa industria no volverá a ser la misma, igual que no se recuperó nunca totalmente de los accidentes de Harrisburg, primero, y Chernóbil, cuyo efecto psicológico frenó de golpe los planes de nuclearizar el planeta para saciar la sed de energía del mundo desarrollado.

Ahora, senadores estadounidenses pronucleares, y hasta la canciller alemana, Angela Merkel, están dando marcha atrás precipitadamente a sus ambiciosos proyectos atómicos.

En realidad, los políticos defensores de las bondades del átomo suelen cambiar de postura cuando afecta directamente a sus votantes, como les ocurre a los del PP en España cuando se baraja establecer algún almacén de desechos radiactivos en una comunidad que quieren gobernar.

Desde el principio de la era atómica, los gobernantes y las grandes multinacionales acusaron a los ecologistas de alarmismo infundado frente a una energía limpia, barata e ilimitada. Y el efecto invernadero provocado por los combustibles fósiles pareció avalar esos argumentos.

Pero en medio siglo hemos podido comprobar que no es limpia; y no sólo para la Bielorrusia devastada por la radiación, ya que seguimos sin saber qué hacer con los residuos.

Ni mucho menos barata; y no sólo para Japón, ahora, sino tomando en cuenta los astronómicos costes de seguridad y del almacenamiento indefinido de isótopos que seguirán irradiando peligrosamente durante milenios.

Ni tampoco ilimitada, por supuesto, ya que depende de un combustible escaso y difícil de tratar.

Entonces, ¿por qué se insistió en desarrollar a toda costa, invirtiendo en ello muchos billones de dólares? Sin duda, si semejante cantidad se hubiera empleado en investigar y explotar fuentes renovables, ahora las alternativas eólica, solar y otras habrían alcanzado una eficacia probablemente muy superior a la de lo nuclear.

Pero la industria atómica tenía un doble uso militar; obligaba a controlar todas sus fases (desde la extracción del uranio hasta su enriquecimiento y el reprocesamiento de los desechos) por superpotencias tecnológicas; forzaba la centralización de la producción de energía bajo draconianas estructuras de seguridad; e impedía que los países pobres se independizaran energéticamente.

¿O no ha sido así?

Fuente: Público.es