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viernes, 20 de mayo de 2011

El Oráculo diario y el cambio que estamos viviendo

Pese a que generalmente creemos que el tiempo es siempre igual, cada día y cada momento son diferentes, son parte de un proceso cósmico colectivo lleno de señales y símbolos que nos hablan y que nos pueden hacer entender el cambio personal y planetario que estamos viviendo.
Hoy en día es inevitable hablar de cambios, en este tiempo -denominado tiempo sin tiempo- es posible hacer evidentes las diferencias que se están suscitando aquí y dentro del universo.

El cambio climático ha hecho un intento por anunciarlos; los movimientos terrestres también parecen indicar que estamos en un tiempo de más cambios que lo normal, significando la importancia de entender el tiempo como cambio-movimiento y no como horas días y años.

La interrelación con el cambio y su comprensión como forma persistente de lo ya creado, activa nuestro movimiento individual y nos acerca a la evolución: -movimiento – transformación – mutación-.

Así inmersos en la verdad cósmica manifestada desde el planeta hasta nuestro cuerpo interior en vez de lunes o viernes observemos los ciclos por la tendencia y cambios que presentan.

Distingamos estas unidades de tiempo por sus matices, por su color emocional, por la energía particular que emiten.

Es tiempo de practicar y darnos cuenta del enorme potencial que tenemos, analizando las tendencias día a día. Podemos empezar con 2 claves que nos pueden orientar en el movimiento: el sentimiento individual, y lo que envuelve al planeta (y en consecuencia a nosotros), intentando distinguir entre lo que nos atañe como individuos, y lo que está presente en todos como parte del planeta, lo cual podemos distinguir con la práctica de la percepción.

Existen 2 diferentes aspectos de nuestro sentir que son importantes de interpretar: lo que siento que además sienten todos -un aspecto natural del planeta-cosmos-ciudad o ecosistema- y lo que siento individualmente -que tiene que ver con el desarrollo de mis acciones y el proceso evolutivo en el que me encuentre.

Encontrar estas diferencias, salir de nuestra propio universo, observar nuestro entorno y a nuestros semejantes nos dará la oportunidad de observar que hay algo semejante también en los sentires diarios de los demás: estados anímicos, irritabilidad, depresión o sentimientos de culpa.

En este caso la comunicación se vuelve un factor imprescindible, más en estos tiempos.

Si se logra comprender el cambio-tendencia diario, todas las perspectivas de la vida cambian, si la energía impacta en nosotros con tenores “depresivos”, por ejemplo, y desconocemos que esto afecta a todos, podemos convertirlo en algo mucho mas grande: “porque me siento así” “estoy haciendo las cosas mal”.

Más el efecto de los otros que también están en la misma incomprensión: todos sumergidos más o menos en una incomprensión del movimiento y de los cambios, esperando a que llegue el tiempo, que las horas pasen, que el tiempo se esfume y se termine….

En el caso y virtud opuesta, el individuo que se permita encontrar el cambio del planeta como entidad colectiva y sus manifestaciones cómicas en sí mismo, o lo encuentre en su compañero amigo, entenderá que esto es parte de un ciclo, que tiene principio y fin, y buscará la forma de sacarle provecho a todo, valores agregados que deben de ser utilizados adecuadamente.

El resultado es muy diferente y la vida se convierte en constante cambio; el aburrido y monótono sistema cuantificable del tiempo que solo condiciona las estaciones y sus climas -hoy en día ni eso- se resquebraja para presentar una realidad más amplia y dinámica… la profunda comprensión de una vida llena posibilidades marcadas por el entorno mismo.

El segundo punto -estado vibracional individual-: es el sentir diario que tiene que ver con nuestra forma individual de sentir la vida y el dia que se presenta en nuestra realidad interna.

Nuestro movimiento se encuentra con el movimiento del planeta y los seres que lo acontecen, así no es difícil que cosas muy similares en eventos y espacios distintos nos ocurran evidenciando un augurio que presenta la vida, sin que tengamos la misma sensación con respecto a cosas distintas.

Como observadores no dejemos que los detalles llenos de aparentes casualidades y explicaciones racionales sucedan y se esfumen como información inservible, es necesario entender que todo lo que sucede es causal y no casual, nos encontramos sujetos a la ley de atracción y repulsión, según lo que haga estaré en donde estaré.

¿ Qué atraigo y qué repelo, qué ocurre cuando salgo a la calle, cómo me trata el entorno, qué acertado estoy en mi conducta corpórea, en mis pensamientos y decisiones? ¿cuánta duda existe en mi? ¿qué siento ante todo ello? ¿Qué me paso hoy en mi vida?

Entremos al cuestionamiento, usemos nuestro ser que se cuestiona interminablemente todo en un escenario que se comunica en nuestro presente entrelazándonos con el todo eterno.

En un mar de (des)información donde no podemos creerle a nadie y las cosas cambian tan rápido, la mejor herramienta que tenemos es nuestra percepción, hay que practicar la percepción y permitirle un espacio en nuestras mentes.

Con estos ejercicios podremos identificar nuestra percepción haciendo uso de una mente no tan racional ni sistemática, hacer conclusiones a partir de una percepción personal con confianza en nosotros mismos es abrirnos a creer en nuestros sentidos.

Indagemos en nuestra percepción ¿cual fue el augurio del día?, la carta, el arcano, el zodiaco, la sinronía, la señal. Ganaremos percepción y confianza para enfrentar con mayor claridad los cambios.

En el pensamiento occidental nos encontramos evitablemente en un laberinto educativo que se ha permitido clarificar la vida y todo lo que la conforma muy a su manera, enredados de mitos científicos que asumen tener la verdad.

Bajo esta visión el tiempo es entendido como un giro planetario que dura 24 horas en el que cada unidad de tiempo es la misma (y en este sentido hoy es igual que mañana y así sucesivamente).

El movimiento del planeta tierra no es igual día con día. Su interacción con el universo (todo tiene materia interconectada por procesos de entrelazamiento cuántico) nunca es la misma, ninguno movimiento es igual al anterior y no fue realizado en el mismo entorno, el objeto que se mueve -el planeta- tampoco es igual al planeta que hizo el movimiento anterior, todo cambia y se transforma muta y trasmuta, así que estamos cambiando constantemente.

Si podemos comprender el cambio que ocurre en nosotros, día a día, y el resultado del movimiento de la tierra en el universo, será más fácil entender a dónde nos dirigimos como seres individuales en un planeta que también se dirige al cambio continuo y hoy es abrazado por una viento cumbre al final de un ciclo.

Fuente: Pijamasurf

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