Seguidores

Agrégame como amigo

NUEVA PÁGINA

sábado, 19 de marzo de 2011

WikiLeaks revela la corrupción en la energía nuclear

En el momento en que, tras la inquietud suscitada por el accidente nuclear de Fukushima, el Gobierno italiano parece dudar sobre su regreso anunciado a la energía nuclear (abandonada por referéndum en 1987), L'Espresso publica una serie de cables diplomáticos estadounidenses que revelan “un escenario en el que los sobornos han decidido el futuro energético del país”.
Estos documentos, obtenidos por WikiLeaks, parecen certificar que entre 2005 y 2009, Estados Unidos pensaba presionar a Italia para que volviese a la energía nuclear con el fin de reducir su dependencia energética de Rusia y la influencia de la asociación entre el grupo italiano ENI y el ruso Gazprom.

Para ello, se presume Washington mantuvo un fuerte pulso con los competidores franceses EDF-Areva, favorecidos por informes privilegiados con muchas empresas italianas.

Al final, escribe L'Espresso, los lobbistas estadounidenses consiguieron convencer a Roma para que abandonase los criterios de seguridad establecidos por la UE para las nuevas centrales en favor de los de la OCDE, más flexibles.

Una victoria para sus empresas “obtenida en detrimento de la seguridad de los italianos”.

Fuente: PressEurop

LA ENERGÍA NUCLEAR EN EL MUNDO
Según datos de la Organización Internacional para la Energía Atómica (OIEA), 29 países cuentan con energía nuclear, con un total de 442 centrales nucleares en operación y una producción de 375.001 MW.
Oceanía es el único continente que carece de energía atómica y en el Hemisferio Sur del planeta sólo tres países cuentan con plantas de este tipo.

Europa es el continente con mayor número de centrales activas con un total de 195 reactores, lo que significa un 44,1 por ciento del total mundial, lo que le sirve para generar unos 170.016 MW de electricidad.

Francia es el país con mayor dependencia de la energía atómica, ya que el 75.12 por ciento de su consumo eléctrico proviene de sus 58 reactores activos.

España introduce a su red de distribución un 17,49 por ciento de energía proveniente de sus 8 reactores nucleares.

En el caso de América existen 128 plantas nucleares. Estados Unidos tiene en su territorio 104, es decir, el 81,25 por ciento del total del continente, lo que le sirve para generar un 20 por ciento de sus necesidades eléctricas.

Latinoamérica tiene tres representantes en la OIEA: Argentina, Brasil y México, cada uno con dos reactores activos.

El siguiente continente con el mayor números de reactores activos es Asia, que tiene en la actualidad 117, con los que genera 103.461 MW de electricidad.

Japón es el país con más reactores en activo, y aunque Fukushima ya no podría entrar en las estadísticas ofrecidas por la OIEA, aún quedarían 53 reactores, de los cuales se desprende cerca del 30 por ciento de la energía consumida.

El país asiático con mayor dependencia a la energía atómica es Armenia, cuya red eléctrica consume 44.95 por ciento de lo generado por la central nuclear de Metsamor, la única en el país.

Sudáfrica es el único país del continente africano es contar con generación eléctrica desde reactores nucleares, sólo tiene una planta y genera el 4,84 por ciento de la electricidad del país.

Fuente: Efeverde

LA ENERGÍA NUCLEAR EN DEBATE
"Hay que cerrar progresivamente los reactores y no construir nuevos", declara la organización ecologista Greenpeace. "Maldición del átomo", lanzan los Amigos de la Tierra.

"Continuar con lo nuclear, después de lo que ha pasado (en Japón), demuestra una total inconsciencia", declaró el ingeniero atómico Jean-Marie Brom, miembro de una organización que reagrupa a opositores a las plantas nucleares, Réseau Sortir du Nucléaire (Red Salir del Nuclear, RSN).

Según Brom, tras la catástrofe de Chernobyl se podía ocultar la amenaza que representa la energía nuclear diciendo: "No es posible que eso que pasó allí pase aquí, los rusos no saben lo que hacen".

"Pero ahora, con lo ocurrido en Japón, ya no se puede mentir, porque los japoneses son tan capaces como nosotros en cuanto a tecnología", agrega Brom, director de investigaciones en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS, por sus siglas en francés).

El debate sobre lo nuclear, que se encendió tras la catástrofe de Three Miles Island en Estados Unidos en 1979 (incidente clasificado 5 en una escala de 7) y Chernobyl (ex URSS) en 1986 (nivel 7), no estaba dormido del todo pero se había atenuado antes del sismo en Japón.

La industria nuclear civil se mostraba segura de sí y crecía, en el contexto del alza del precio del barril de petróleo.

Pero el sismo de Japón ha mostrado que "lo nuclear es un coloso con pies de barro", afirma RSN, que recuerda que los "terremotos no suceden sólo en Extremo Oriente".

Sofia Majnoni, de Greenpeace Francia, coincide en subrayar que el cataclismo en Japón "va a terminar con 25 años de discurso bien rodado sobre la seguridad nuclear, principalmente para Areva", el grupo nuclear francés, uno de los gigantes mundiales en este sector.

"Hace ya tiempo que lanzábamos una llamada de alerta, y lamentamos que haya tenido que producirse una catástrofe como la de Japón para que las autoridades se planteen interrogantes" sobre la energía nuclear, declaró Majnoji a la AFP.

"Y ni siquiera es seguro que se las vayan a plantear en serio", añadió Majnoni, que subrayó que "aún no se sabe la magnitud" de la catástrofe en Japón, "ni cuánto va a durar, ni durante cuánto tiempo la central de Fukishima va a emitir emisiones radiactivas".

Los temores a un desastre nuclear en Japón han provocado además llamados para que los países verifiquen la seguridad de los reactores nucleares en sus territorios.

India anunció el lunes que había ordenado una revisión técnica inmediata de todos los sistemas de seguridad de las centrales nucleares en todo el país.

Y desde Austria a Australia, los militantes ecologistas se han lanzado a la calle, organizando marchas y concentraciones de protesta para alertar de los peligros de la energía nuclear y llamar la atención sobre las lecciones de Fukushima.

En Alemania -donde el movimiento antinuclear se ha fortalecido desde que el gobierno liberal-conservador de Angela Merkel decidió prolongar la explotación de las 17 centrales nucleares, que la anterior administración socialdemócrata quería cerrar en 2021- se formaron el domingo cadenas humanas de decenas de miles de personas en todo el país.

Austria, donde los ecologistas reclaman con frecuencia el cierre de las centrales en las cercanas Eslovenia y Eslovaquia, exigió el domingo la realización de pruebas de resistencia de las centrales nucleares en Europa, para verificar si son "seguras en caso de sismo".

En Estados Unidos, tras el sismo en Japón, algunos legisladores pidieron una moratoria nuclear que ponga freno al desarrollo de la energía nuclear en ese país.

Y en Europa, donde alrededor de un 15% de la energía consumida en la Unión Europea es producida por plantas atómicas, Bruselas ha convocado a una reunión urgente de responsables de seguridad nuclear en la UE y operadores de centrales para evaluar las consecuencias del accidente de Fukushima.

Fuente: noticias.yahoo

Terminemos con la energía nuclear antes de que termine con nosotros

El pueblo japonés está pagando un precio horrible por el sueño imposible del “Átomo Pacífico”. Durante medio siglo le han dicho que lo que está pasando ahora en Fukushima no pasaría nunca.
Harvey Wasserman - Znet
Ante todo debemos solidarizarnos con ellos con nuestros corazones y nuestras almas. Como seres humanos, debemos hacer todo lo que podamos por aliviar sus heridas, sus terribles pérdidas y su inimaginable dolor.

También estamos obligados –por el bien de todos– a asegurar que esto no vuelva a ocurrir.

En 1980, informé desde el centro de Pensilvania sobre lo que le pasó a la gente allí después del accidente en Three Mile Island un año antes. Entrevisté a numerosos estadounidenses conservadores de clase media que estaban enfermos y muriendo debido a una amplia gama de enfermedades relacionadas con la radiación. Vidas y familias quedaron destruidas en una horrenda plaga de inimaginable crueldad.

La frase “nadie murió en Three Mile Island” es una de las peores mentiras expresadas por seres humanos.

En 1996, diez años después de Chernóbil, asistí a una conferencia en Kiev en conmemoración del décimo aniversario del desastre. Ahora, quince años después, se ha publicado un estudio definitivo que indica una cantidad de muertos que llega a 985.000… hasta ahora.

Hoy estamos en medio de un desastre sin fin a la vista. Por lo menos cuatro reactores se han incendiado. La empresa ha sacado a todos los trabajadores del lugar, pero ahora pueden estar enviando a algunos de vuelta.

Los trabajadores que lo hacen son incomparablemente valerosos. Nos recuerdan, trágicamente, a unos 800.000 “liquidadores” de Chernóbil. Eran reclutas soviéticos que fueron enviados a esa ruina candente durante 60 o 90 segundos cada uno para realizar rápidamente alguna tarea insignificante y salir corriendo.

Cuando leí por primera vez esa cifra –800.000– pensé que se trataba de un error tipográfico. Pero después de asistir a la conferencia de Kiev en 1996, hablé en la ciudad rusa de Kaliningrado y encontré a docenas de veteranos de Chernóbil.

Me aseguraron entre lágrimas que era exacta. Estaban extraordinariamente furiosos. Les habían prometido que no tendrían problemas de salud. Pero ahora estaban muriendo en masa.

Nunca sabremos cuántos morirán en Fukushima. Nunca hemos enfrentado la perspectiva de múltiples fusiones nucleares, cuatro o más, cada una con su propio potencial de inmensas emisiones descontroladas.

Si esto sucediera en un solo reactor sería motivo de alarma a escala mundial.

Una de las unidades estaba alimentada con MOX (Combustible nuclear de mezcla de óxidos). Este brebaje MOX se anunció como una innovación semejante al “cambio de espadas por arados”. Tomaron materiales radioactivos de viejas bombas nucleares y los convirtieron en combustible “pacífico”.

Parecía una idea impecable. Los beneficios para la imagen de la industria eran obvios. Pero se les advirtió repetidamente de que esto introduciría plutonio a la cadena de combustión, con una amplia gama de serias repercusiones.

Entre ellas estaba que un accidente arrojaría a la atmósfera la sustancia más mortífera jamás conocida. Si se aspira la partícula más ínfima, sin sabor, de plutonio, puede causar un caso letal de cáncer de pulmón.

Pero como en el caso de muchas otras advertencias, la industria ignoró a los críticos de la base. Ahora todos pagamos el precio.

Durante 25 años la industria nuclear nos ha dicho que Chernóbil no era relevante porque era tecnología soviética. Un accidente semejante “no podría suceder aquí”.

Pero hoy se trata de los japoneses. En todo caso, manejan mejor los reactores nucleares que los estadounidenses. Compañías japonesas son dueñas de la división nuclear de Westinghouse, cuyo diseño básico está instalado en toda Francia. Compañías japonesas también son dueñas de la división nuclear de GE.

Entre otros, 23 de sus reactores en EE.UU. son extremadamente similares o virtualmente idénticos en su diseño al Fukushima I, que ahora está ardiendo.

Jeffrey Immelt, jefe de GE, es uno de muchos pesos pesados corporativos que ahora asesoran a Barack Obama. Obama dice (hasta ahora) que no tiene ninguna intención de cambiar de camino en la política nuclear.

Eso incluye aparentemente un nuevo obsequio de una garantía de préstamos de 36.000 millones de dólares para un nuevo reactor en el presupuesto de 2012.

El secretario de energía Steven Chu ha dejado claro que considera que la situación de los reactores estadounidenses es muy diferente a la de los japoneses. Esencialmente, dice, “no puede suceder aquí”.

Chu y otros dicen todo el tiempo que nuestra alternativa es plantas nucleares o carbón, que la energía atómica mitiga en cierto modo el calentamiento global.

Es un importante punto conflictivo para millones de ciudadanos preocupados, y una legión importante y honesta de grandes activistas que ven el caos climático como la máxima amenaza.

Pero especialmente, a la luz de lo que está sucediendo, no es una alternativa. Las centrales nucleares se construyen lentamente, aumentan de coste y evidentemente tienen sus propias emisiones, desechos y problemas de seguridad.

Los costes suplementarios del carbón y del petróleo aumentan fuera de alcance en términos de impactos medioambientales, sanitarios y otros efectos económicos negativos.

El “combustible de transición” del gas también enfrenta barreras cada vez más elevadas, especialmente cuando se trata de fracturamiento hidráulico y otras tecnologías extractivas insostenibles.

La verdadera alternativa que enfrentamos es entre combustibles fósiles y nucleares, que deben ser eliminados, frente a una verdadera mezcla verde de alternativas limpias. Esas tecnologías seguras, sostenibles, ocupan ahora en los hechos la tendencia dominante.

Según todos los cálculos serios, la energía solar es demostrablemente más barata, limpia, rápida de construir e infinitamente más segura que la nuclear.

La eólica, mareomotriz, térmica oceánica, geotérmica, de biocombustibles sostenibles (NO de maíz o soya), el aumento de la eficiencia, el transporte público resucitado, todos tienen sus diferentes desventajas.

Pero como conjunto cuidadosamente diseñado, prometen el suministro equilibrado que necesitamos para llegar a un futuro que pueda ser próspero y apropiado para nuestra supervivencia en este planeta.

Como vemos con perfecta claridad, la tecnología atómica está en guerra con los ecosistemas de la Tierra. Su naturaleza corporativa centralizada, fuertemente capitalizada, coloca al borde del abismo a la propia democracia.

A largo plazo, contradice el imperativo humano de sobrevivir. Actualmente tenemos cuatro reactores en la costa de California que podrían ser fácilmente destrozados por un terremoto de 9 grados Richter.

Si este último golpe sísmico hubiera afectado este lado del Pacífico, estaríamos viendo cada noche informes sobre la horrible cantidad de muertos en San Luis Obispo, la catastrófica pérdida del irremplazable suministro de alimentos de Central Valley y cálculos eruditos sobre evacuaciones forzosas de Los Ángeles y San Diego.

Hay cerca de 450 reactores atómicos en todo el mundo. 104 en EE.UU.

Ante enormes manifestaciones públicas, la primera ministra de Alemania ordenó que se cierren los reactores más antiguos. Lo menos que podría hacer este gobierno es lo mismo.

Se dice que chinos e indios, los mayores compradores potenciales de nuevos reactores, están “repensando” sus alternativas energéticas.

Como especie, gritamos de dolor, en la profundidad de nuestras almas, por compasión y miedo.

Pero ante todo, lo más devastador son respecto a la catástrofe de Fukushima no es lo que está sucediendo ahora.

Es que hasta que todos los reactores del mundo sean cerrados, es virtualmente seguro que aún pueden volver a ocurrir cosas peores. Demasiado pronto.

Fuente: Rebelión

REGISTRAN ALTO NIVEL DE RADIACIÓN EN ALIMENTOS EN JAPÓN

Los especialistas de Japón registraron niveles elevados de radiación en la leche y espinaca en regiones cercanas a la planta nipona averiada, según informó este sábado el jefe de gabinete del Gobierno de Japón, Yukio Edano. Él subrayó que el nivel de radiación observado puede presentar peligro para la salud, aunque aseguró que la contaminación "no supone un riesgo inmediato".
Además, afirmó que se tomarán las medidas adecuadas y no descarta posibles limitaciones en la distribución de productos de la zona.

Se informa que la empresa-operadora de la planta nuclear averiada Tokyo Electric Power (TEPCO) aceleró hoy sus esfuerzos para restablecer la electricidad que alimenta al sistema de refrigeración de Fukushima.

Los especialistas de TEPCO planean poder alimentar con electricidad el sistema que bombea agua a dos reactores, aunque la entrada en funcionamiento no será inmediata ya que los equipos necesitan ser revisados antes, según informan representante de la compañía.

Además, la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón informó que hoy se planea instalar los cables que alimentan la refrigeración de los reactores número uno y dos de la planta nuclear.

La situación más alarmante se mantiene alrededor del tercer bloque de la planta nuclear Fukushima-1

Camiones de bomberos japoneses reanudaron las labores de inyección de agua fría al reactor número tres de la planta nuclear Fukushima-1, que fueron interrumpidas anteriormente, según informa la empresa Tokyo Electric Power.

Así, continúa el lanzamiento de agua al reactor número tres, en donde no funciona en absoluto el sistema de enfriamiento. En este reactor se mantiene la situación más peligrosa puesto que allí el 14 de marzo se produjo una explosión que dañó gravemente el edificio.

Dos días después, sobre este bloque se observó humo blanco que, al parecer, era vapor proveniente de agua hirviendo en la piscina del reactor.

Las autoridades niponas informan que a lo largo de la jornada de este sábado se planea que camiones cisternas arrojen 1.260 toneladas de agua.

El aumento de la temperatura en las piscinas de almacenamiento de combustible nuclear usado reduce el nivel del agua que mantiene estable las barras de material radiactivo, con el consiguiente riesgo de fusión y emisión masiva de radiación.

El Gobierno japonés fijó una zona de evacuación de 20 kilómetros alrededor de la central, mientras que las personas que habitan a menos de 30 kilómetros de la planta deben permanecer en sus casas con puertas y ventanas cerradas.

La cantidad de víctimas mortales tras el sismo destructor que golpeó Japón el 11 de marzo aumentó hasta las 7.320 personas, según informa hoy la cadena NHK. La cifra de personas desaparecidas se estima en más de 11.000 personas.

Fuente: RT

LECHE Y ESPINACAS CERCA DE FUKUSHIMA EXCEDEN LÍMITES DE RADIACTIVIDAD ADMISIBLES
El portavoz del Gobierno japonés, Yukio Edano, declaró hoy que las muestras de leche y espinacas tomadas provenientes de la zona próxima a la averiada central nuclear de Fukushima-1 exceden los límites de radiactividad admisibles.
Edano reconoció que los niveles de radiactividad en ambos casos podrían ser peligrosos para la salud.

El terremoto de nueve grados en la escala de Richter que se produjo en Japón el pasado 11 de marzo y el devastador tsunami que le siguió inutilizaron el sistema de refrigeración en la central nuclear de Fukushima-1, en cuyos reactores ya se registraron varios incendios y explosiones con el subsiguiente escape de materiales radiactivos.

La gravedad del accidente se evalúa en torno al nivel 5 en la escala de 7, grado equiparable al que se registró en la central estadounidense de Three Mile Island, en 1979, y sólo está por debajo de la catástrofe ocurrida en Chernóbil en 1986.

Fuente: RiaRovosti

Irán construye el primer platillo volador

No está claro qué tan lejos o qué tan alto puede volar - o incluso lo grande que es y lo que lo hace despegar.
Sin embargo, un avión creado por científicos de Irán es, según ellos, el primer platillo volador del mundo.
La agencia de noticias Fars ilustró su historia con una foto de un platillo volador, semejante al que aparece en la década de 1950 de Hollywood de películas clase B, que se cierne sobre un paisaje boscoso no identificado.
Llamado el Zohal - o Saturno en Inglés - dijo que la nave espacial no tripulada está diseñado para obtener 'imágenes aéreas ", pero agregó que puede ser utilizado para "misiones diferentes".

Los informes no dio ninguna indicación del tamaño de la nave espacial. Pero indicó que era pequeña, alegando, algo extraño y sorprendente, que también puede volar en interiores.

"De fácil transporte y lanzamiento y el vuelo, lo que hace menos ruido, son algunas de las ventajas del dispositivo", dijo ISNA, los estudiantes de Irán, la agencia de noticias.

"El dispositivo pertenece a la nueva generación de volantes verticales está diseñado para fotografía aérea.

"Está equipado con piloto automático, estabilizador de imagen y GPS y tiene un sistema independiente para la grabación aérea con plena calidad HD!

Mahmoud Ahmadinejad
Irán, se enorgullece de sus 2.500 años de civilización antigua, también está dispuesto a demostrar que está a la vanguardia de la ciencia moderna.

El ambicioso programa espacial de Teherán alarma a Occidente, porque la misma tecnología utilizada para enviar cohetes al espacio puede ser utilizado para construir misiles balísticos intercontinentales.

El año pasado el país anunció que había disparado con éxito un cohete que llevó a un ratón, una tortuga y a gusanos en el espacio.

Teherán insiste en que será capaz de enviar un hombre al espacio en el tiempo de nueve años.

Para el presidente Mahmoud Ahmadinejad, los avances demuestran la capacidad del país para seguir adelante con su programa de la ciencia a pesar de las sanciones internacionales por su programa nuclear.

Se dijo que el platillo volador había sido presentado en una exposición de "tecnologías estratégicas" en el que asistieron el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei.

Al mismo tiempo, la Agencia Espacial de Irán lanzó una nave espacial de prueba diseñado para sostener la vida en órbita.

La agencia estatal de noticias IRNA dijo que la cápsula fue transportada por un cohete llamado Kavoshgar-4 (Explorador-4) 75 kilómetros en órbita antes de regresar a la tierra.

Las afirmaciones a menudo extravagantes científicas de Irán por lo general resultan difícil de confirmar.

Las fuerzas navales norteamericanas en el Golfo Pérsico todavía no han llegado a ver el 'super-moderno' hidroavión iraní, capaz de evadir radares, que Irán dijo haber probado hace cuatro años.

Fuente: DailyMail