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viernes, 22 de octubre de 2010

NASA DESCUBRE AGUA Y PLATA EN CRÁTER LUNAR

la NASA afirma haber descubierto un oasis lunar; se trata de un cráter en cuyo fondo se ha detectado un nivel de humedad superior a la del Sahara, donde chocó un cohete. Un año después de este impacto histórico, los científicos han detectado compuestos escondidos durante miles de millones de años.
El 13 de octubre del pasado año, la NASA empotró un cohete contra un cráter de la Luna en una misión sin precedentes que tenía el objetivo de buscar agua, un hallazgo vital para el desarrollo de la exploración espacial.

Ahora, prácticamente doce meses después, los científicos se prestan a ofrecer la primera explicación detallada de qué fue lo que la sonda de detección y observación LCROSS, encargada de registrar lo que sucedía, encontró tras el violento impacto.

Los resultados, que se publican en la revista Science, desvelan un secreto guardado durante miles de millones de años.

155 kilos de vapor de agua y hielo salieron disparados durante el choque, por lo que los investigadores creen que el 5,6% del total del interior de ese hoyo lunar está compuesto solo por agua helada, una cantidad nada desdeñable si se tiene en cuenta que hasta hace muy poco creíamos que la Luna era un desierto seco.

Además, también se han detectado dióxido de carbono, azufre e incluso plata.


UNA IMAGEN DE LA NUBE DE ESCOMBROS QUE SALIO DISPARADA DEL CRÁTER CABEUS, 20 SEGUNDOS DESPUÉS DEL IMPACTO 
El día de la misión «kamikaze», el cohete Centaur chocó contra el cráter Cabeus, un agujero de 98 kilómetros de ancho en el polo sur selenita, y levantó una polvareda de 10 kilómetros de altura.

Dos toneladas de partículas salieron disparadas.

La LCROSS atravesó esa nube y la examinó con su espectómetro.

Antes de acabar destrozada contra el suelo siguiendo el destino de su cohete, pudo enviar toda esa información a la Tierra. «Si existe agua ahí, o cualquier otra cosa interesante, vamos a encontrarla», aseguraba tras impacto Anthony Colaprete, responsable de la misión y principal investigador de la LCROSS. No se equivocaba.

El impacto, que causó un nuevo cráter de 25 a 30 metros de ancho, mostró que el suelo y el subsuelo de la Luna son mucho más complejos de lo que creíamos.

En el regolito, las capas que forman el piso lunar, ha aparecido una considerable cantidad de agua y otros compuestos como monóxido y dióxido de carbono, amoníaco, azufre y... plata, algo que también localizaron los astronautas de las misiones Apolo, aunque en un punto muy distinto de nuestro satélite.

«Este lugar parece el cofre del tesoro de los elementos», afirma Peter Schultz, geólogo planetario del Centro Ames de Investigaciones de la NASA en Moffett Field (California) y uno de los principales autores de la investigación.

ATRAPADOS EN LAS SOMBRAS

No es para menos, ya algunos de estos compuestos volátiles pudieron haberse originado durante las lluvias de cometas, asteroides y meteoros que azotaron la Luna de forma continuada hace miles de millones de años. Desde entonces, han permanecido atrapados en las sombras, en uno de los lugares más fríos del Sistema Solar, hasta que ahora han sido descubiertos.

A pesar de que la misión ha sido considerada un éxito, Schultz advierte de que plantea tantas preguntas como respuestas. «Hay un archivo de miles de millones de años en los cráteres permanentemente en sombra de la Luna», advierte Schultz. «Podrían darnos pistas de la historia de la Tierra, del Sistema Solar y de nuestra galaxia.

Y esta historia oculta está allí, pidiéndonos a gritos que regresemos».

Fuente: ABC.es



En la Luna hay mucha agua en forma helada y nieve, repartida entre los cráteres y llanuras más umbríos del planeta.

Esta conclusión se hizo posible tras un año del análisis espectroscópico de la pólvora elevada, mediante la caída programada de la tercera etapa de un cohete en la sombra del cráter lunar, Cabeus.

El cohete Centaur lanzado en julio de 2009 llevó al espacio interplanetario a dos satélites del nuevo proyecto de la NASA, pero prosiguió con su misión, acompañando a ambos vehículos hasta el choque con el suelo lunar.

Después de la colisión, el 9 de octubre del año pasado, el satélite de observación remota y detección de cráteres lunares —LCROSS por sus siglas en inglés— fotografiaba sistemáticamente la zona adyacente al sitio del choque.

Durante varias décadas, después del viaje a la Luna de la misión tripulada de Apolo, los científicos teorizaban sobre la posibilidad de encontrar allí agua helada en sitios especiales de la superficie, como en particular en cráteres que se encuentran en la sombra permanente.

El experimento con el LCROSS comprobó la conjetura. Por lo menos en el lugar del choque se detectó la presencia de 26 galones (casi 100 litros) de agua.

Su masa constituía del 5,6% al 8,5% de toda la mezcla sublevada, lo que supera el índice mediano de humedad del desierto del Sáhara que oscila entre los 2 y los 5% de agua.

Como consecuencia de la caída de Centaur, se levantó la cola de gas, de pólvora y escombros de la roca y del cohete, que han sido analizados detalladamente por los químicos y los astrofísicos de la NASA a través de los aparatos del programa.

Las cámaras infrarrojas y ultravioletas de LCROSS y el espectrógrafo ultravioleta del segundo satélite —LRO— facilitaron no solo la detección de diversas materias en la nube, sino la mediación exacta de sus cantidades.Es más, señalan los científicos un año después, el satélite terráqueo es un depósito riquísimo de recursos útiles.

El espectro registrado testimonia la presencia bajo la temperatura alrededor de 1.000 C kelvin de unos 140 kilogramos del hidrógeno molecular, 160 kilogramos del calcio, 120 kilogramos del mercurio (en la Tierra se consideraría como un yacimiento), 40 kilogramos del magnesio y 570 kilogramos de monóxido del carbono (el gas 'atufado': el menos valioso componente).

Ahora todos los datos del experimento están abiertos al público y el resumen del análisis están publicados en la reciente edición de la revista norteamericana Science.

“Este lugar es una especie de la cámara de tesoros con aquellos elementos, enlaces, que se habían liberado por toda la Luna, y en su totalidad se reunieron en un lugar de la sombra permanente”, destacó refiriéndose al cráter Cabeus uno de los autores de esa selección ejemplar de artículos, Peter Schultz de la Universidad de Brown.

Fuente: RT

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