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miércoles, 2 de junio de 2010

El peor desastre ambiental de Estados Unidos

La Casa Blanca asegura que “está preparada para lo peor”, es decir, por si no funciona ningún método para contener el vertido de petróleo en el Golfo. Los implicados ya temen la posibilidad de que el escape siga activo al menos hasta agosto. Una hipótesis ratificada ayer en televisión por el director gerente de BP, la compañía propietaria de la plataforma.

Seis semanas después de la explosión y hundimiento en el golfo de México de la plataforma, el crudo sigue brotando sin control y el intento más ambicioso (Top Kill) por frenarlo se ha declarado fracasado. Era el tercero.


El nuevo intento denominado Lower Marine Riser Package Cap o LMRP Cap- puede tardar entre cuatro y siete días a partir de hoy, es una misión casi imposible. Para lograr detener el escape de petróleo de la tubería rota, los ingenieros de BP deben lograr que los robots submarinos acierten sobre una diana de menos de 18 centímetros que se encuentra a más de cinco kilómetros bajo el mar y que luego permitiría enviar el petróleo a un barco.

El inicio de la temporada de huracanes hace que esta operación sea más arriesgada, si un huracán golpea la zona, el barco que debe recoger el crudo no podrá permanecer en el área.

Si ese intento no prospera, de resultar un nuevo fracaso, la única alternativa que quedará es la que está en marcha desde 10 días después de iniciada la crisis y que podría dar resultados positivos en el mes de agosto. El largo periodo de tiempo de esta solución -la perforación de un pozo de auxilio por el que desviar la fuga- es lo que ha hecho que mientras se desarrolla se intentaran otras opciones. Mientras, la marea negra crece y avanza.

Las cifras aportadas por el Gobierno -BP no ofrece ninguna, la compañía sabe que las indemnizaciones que tendrá que pagar dependerán de los litros de crudo que se hayan derramado- hablan de entre 70 y 150 millones de litros de petróleo desde que comenzó el vertido. Un desastre que ya es dos veces superior al provocado por el petrolero Exxon Valdez frente a las costas de Alaska en 1989, según los expertos.


Historial de fracasos

En el calendario se señala el 20 de abril como el día en que 11 trabajadores de la plataforma Deepwater Horizon perdían la vida tras un accidente sin aclarar y el momento en que el golfo de México se teñía de un color distinto del azul característico del mar.

Hay días que es anaranjado; jornadas en las que es marrón chocolate; puede que acabe siendo negro alquitrán, ya que mañana se inicia la temporada de huracanes y el desastre puede ser mayúsculo.

Tras el hundimiento, la tubería quedó rota en tres partes. En dos semanas, BP logró sellar una de las tres roturas con una válvula activada a través de robots submarinos. Aquella era la fisura más pequeña. Dos siguen abiertas. Desde entonces ha habido tres intentos -el 25 de abril; el 7 y el 26 de mayo- de activar la válvula general de sellado. Todos fallidos.

El gran problema es la presión con la que sale el crudo del yacimiento, después de ascender 5,5 kilómetros por una tubería. La fuerza ha hecho imposible taponarlo. El enemigo parece inmortal por la fuerza con la que resurge cada vez que se le da por aniquilado.

“El hecho de que no podamos frenar la fuga y de que hayamos fracasado hasta el momento es aterrador”


Pesimismo generalizado

El peor escenario ya ha llegado cuando van más de 40 días que el petróleo continúa fluyendo libremente y de nuevo, los responsables de BP sonaron pesimistas incluso antes de comenzar el nuevo intento. “Confiamos en que el trabajo funcionará pero no podemos garantizar el éxito”, puntalizó Suttles. Hasta la fecha, tanto la petrolera como el Gobierno estadounidense han gastado unos 850 millones de dólares en los trabajos de limpieza del derrame de crudo en el Golfo de México.

El nuevo intento implicará cerrar con la ayuda de robots submarinos la tubería conectada a la parte superior de sistema de prevención de explosiones (BOP), un entramado de válvulas que no logró sellar el pozo como debería cuando se produjo el accidente en la plataforma operada por BP el 20 de abril. Sin embargo este proceso podría incrementar temporalmente el derrame “en hasta un 20%”, una estimación que también baraja BP. Carol Browner, asesora en temas energéticos de la Casa Blanca, describió esa posibilidad como “profundamente preocupante”.

Mientras tanto el fiscal general de los Estados Unidos Eric Holder, ha anunciado la apertura de una investigación criminal, con la participación de las agencias federales -entre ellas el FBI-, para determinar si hubo un “comportamiento ilegal”, en el accidente y la posterior respuesta de BP al derrame que continúa sin control. “Si hallamos evidencia de comportamiento ilegal, seremos enérgicos en nuestra respuesta”, afirma Holder.
El Gobierno estadounidense ha pasado al ataque tras los continuos fallos de la petrolera británica en tratar de contener la marea negra que se extiende por el Golfo. Obama acaba de anunciar la creación de una comisión independiente que investigue lo sucedido desde que el pasado 20 de abril una plataforma petrolífera propiedad de BP se hundiera bajo el mar tras un accidente aún sin aclarar.


Desastre pesquero en Luisiana

El gobierno de Estados Unidos declaró este lunes el estado de “desastre pesquero” en Luisiana, Mississippi y Alabama a consecuencia del derrame de crudo que afecta a las aguas del Golfo de México.

La declaración permitirá a esos tres estados recibir fondos federales, dijo el lunes en un comunicado el secretario de Comercio de EE.UU., Gary Locke. “Estamos tomando esta medida hoy debido a las potenciales dificultades económicas que este derrame puede causar a pescadores, empresas y comunidades que dependen de la pesca”, aseguró Locke.

Las aguas del Golfo de México son el asiento de la industria pesquera y camaronera más importante del sur de EE.UU., con ventas cercanas a los US$3.000 millones anuales.

México en riesgo

Las autoridades mexicanas se encuentran en alerta ante la posibilidad que la temporada de huracanes, que inicia en el Golfo de México el 1 de junio, disperse el petróleo derramado por el accidente de la plataforma Deepwater Horizon, y que éste llegue a costas del país.

Hasta ahora, las corrientes marinas del Golfo de México llevan el crudo derramado hacia el norte, pero de acuerdo con el Ministerio de Marina, si los fenómenos meteorológicos son intensos existe la posibilidad de que empujen restos de hidrocarburo hacia playas mexicanas.

El Servicio Meteorológico Nacional pronosticó 12 huracanes para la temporada de este año. Hay un riesgo adicional. A partir de octubre las corrientes marinas, que actualmente se dirigen al norte, cambian su tendencia hacia el sur.

El petróleo sería arrastrado en esa dirección y afectaría humedales, zonas de pesca y fauna marina en Tamaulipas, Veracruz y Tabasco, ubicados en la ribera del Golfo. “Se ha mencionado que uno de los principales impactos será la afectación de la población planctónica en el área contaminada, ocasionando una elevada mortandad en la base de la cadena alimenticia de esa región”, advirtió el ministerio.

Fuente: masverde

1 comentario:

  1. porque los hermanos de la luz no nos ayudan??y al fin se presentan .

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