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miércoles, 1 de diciembre de 2010

La inteligencia extraterrestre en la evolución humana

Una civilización extraterrestre suficientemente avanzada es indistinguible de Dios; Stanley Kubrick revela en una entrevista la tesis detrás de 2001: Odisea del Espacio, una tesis ominosamente similar a la teoría de los antiguos astronautas extraterrestres que habrían alterado la evolución humana.
Una de las películas más enigmáticas de la historia del cine, casi una obra de alquimia, como el mismo monólito negro que envía misteriosas señales, posiblemente canalizando información de la inteligencia cósmica que describe en sus imágenes...

2001: Odisea del Espacio es seguramente una de las obras cinematográficas que más diversas interpretaciones ha provocado, académicos y fanáticos intentando definir lo que es totalmente extraño, justamente aquello de lo que no tenemos punto de comparación: lo alienígena, el encuentro con la radical alteridad.

Sin embargo, el mismo Stanley Kubrick, en una rara entrevista de 1969, nos alumbra un poco de que trata este film que se revela como una piedra filosofal en la historia de la humanidad y su relación con la vida en el universo.

Hemos traído a colación esta entrevista justamente en preparación para el anunció de este próximo jueves 2 de diciembre en el que se espera que la NASA revele la existencia de vida extraterrestre, probablemente un microorganismo en la luna Titán de Saturno.

En el film se le revela al astronauta Bowman (el hombre-arco evolutivo): "Hace 18 meses la primera evidencia de vida inteligente fuera de la Tierra fue descubierta, estaba enterrada a 40 pies de la superficie de la Luna, exceptuando una señal, una poderosa emisión de radio envíada a Jupiter, el monólito negro de 4 millones de años ha permanecido inerte, su origen y propósito todavía son un misterio".



Stanley Kubrick, quien murió un tanto de forma imprevista cuando terminaba de filmar una película sobre sociedades secretas y sus ritos de magia sexual, nos explica la primera capa de lo que trata su película y en cierta forma tal vez nos revela la historia secreta de nuestra vida en el planeta:

"No, no me importa discutirla (Odisea 2001) en el nivel más bajo, eso es, una explicación simple de la trama. Empiezas con un artefacto dejado en la Tierra millones de años atrás por unos exploradores extraterrestres que observaron el comportamiento de los hombres-monos de ese tiempo y decidieron influenciarlos en su progesión evolutiva. Luego tienes un segundo artefacto enterrado en la profundidad de la Luna y programado para emitir una señal de los primeros pasos de bebé del hombre hacia el universo -una especie de alarma contra asaltos cósmica.

Y finalmente hay un tercer aparato en la órbita de Jupiter, esperando para cuando el hombre llegue a los confines del sistema solar.

"Cuando el astronauta sobreviviente, Bowman, llega por fin a Jupiter, el artefacto lo propulsa a un campo de fuerza o stargate (portal dimensional) que lo conduce a un viaje hacia el espacio interior y exterior que finalmente lo transporta a otra parte de la galaxia, donde es colocado en un zoológico humano aproximándose a un ambiente terrestre hospitalario generado a partir de sus propios sueños e imaginación.

En un estado intemporal, su vida pasa de la edad adulta a la senectud y a la muerte. Renace como un ser aumentado, un niño de las estrellas, un ángel, un superhombre si quieres, y regresa preparado para el siguiente salto hacia adelante en el destino evolutivo del hombre.

"Esto es lo que pasa en el nivel más básico de la película. Ya que un encuentro con una avanzada inteligencia interestelar sería incomprensible para nuestros marcos de referencia terrestres, reacciones a esto tendrán elementos de filosofía y metafísica que no tienen nada que ver con la trama en sí misma".



Queda claro que Kubrick y Arthur C.Clarke, el autor del libro 2001: Odisea del Espacio, juegan con la idea de que la humanidad ha sido inseminada y programada por una misteriosa civilización extraterrestre que no podemos del todo comprender, que nos podría parecer divina, pero que incluso en un sentido profundo podríamos ser nos-otros mismos.

También se coquetea con la idea de que esta inteligencia cósmica que dirige la evolución de la humanidad nos pone a prueba y nos introudce a una especie de realidad programada o realidad cocreada con la participación del contenido mental del sujeto que la precibe, como es el caso del astronauta que atravesando el stargate llega una espacio de gestación interdimensional compuesto de su propia imaginaria, una incubadora en la que se transforma, y renace en potencia divina.

"El concepto de Dios está en el centro de la película.

Es inescapable que estuviera, una vez que crees que el universo está lleno de formas de inteligencia avanzada. Sólo piensa en esto un momento.

Hay 10 billones de estrellas en la galaxia y 10 billones de galaxias en el universo visible.

Cada estrella es un sol, como el nuestro, probablemente con planetas alrededor.

La evolución de la vida, se cree ampliamente, viene como consecuencia inevitable del tiempo en un planeta en una órbita no demasiado fría ni demasiado caliente.

Primero viene la evolución química -la recombinación aleatoria de la materia primordial-, luego la evolución biológica.

"Piensa en un tipo de vida que haya evolucionado en uno de esos planetas por cientos de miles de años, y piensa, también, que tipo de avances tecnológicos relativamente grandes ha hecho el hombre en 6 mil años de civilización registrada -un periodo que es menos que un solo grano de arena en un reloj cósmico de arena.

Al tiempo que los ancestros distantes del hombre empezaron a salir del mar primordial, ya deben de haber existido civilizaciones en el universo enviando sus astronaves a explorar las regiones más lejanas del cosmos y conquistando los secretos de la naturaleza.

Tales inteligencias cósmicas, creciendo en conocimiento por eones, estarían tan distantes del hombre como nosotros estamos de las hormigas.

Podrían estar en comunicación telepática instantánea a lo largo del universo, podrían haber logrado la maestría total sobre la materia y de esta forma se podrían transportar instantáneamente a través de billones de años luz de espacio; en su última fase podrían abandonar la forma física y existir como una consciencia incorpórea inmortal en todo el universo.

"Una vez que empiezas a dicutir las posibilidades, te das cuenta que las implicaciones religiosas son inevitables, porque todos los atributos esenciales de tales inteligencias extraterrestres son atributos que le damos a Dios.

Con lo que en realidad estamos tratando aquí es con la definción científica de Dios.

Y si estos seres de inteligencia pura alguna vez intervinieron con los asuntos del hombre, sus poderes estarían tan lejanos a nuestro entendimiento.

¿Como verá una hormiga el pie que aplasta su hormiguero--cómo la acción de un ser en una escala evolutiva superior? ¿O cómo la divina y terrible intercesión de Dios?".


De esto se trata 2001: Odisea del Espacio, un ejercicio de imaginación científica sobre la evolución de la inteligencia en el universo.

Por mera probabilidad estadística se podría dar por hecho que existe una inteligencia que, para nuestra inteligencia, es lo mismo que la divinidad. (Parafraseando a Arthur C. Clarke: Una civilización extraterrestre suficientemente avanzada sería indistinguible de Dios).

Una inteligencia (o una serie de inteligencias) que, en su maestría del espacio cósmico, difícilmente no está aquí, ahora, invisible entre nosotros y en cada parte del universo. ¿Cómo saber que no somos parte de un experimento de esta inteligencia cósmica?

Antes que Zechariah Sitchin o Erich Von Daniken, Kubrick y Clarke plasmaron la que podría ser la historia más relevante y resonante de nuestra civilización.

Una versión metafísica, abstracta y mucho más poderosa que la teoría de los antiguos astronautas: estamos ante aquello que no podemos describir, pero que llamamos dios o extraterrestres.

Y nuestro intento de descripción es similar al de un grupo de hormigas que quiere describir lo que es el hombre.

Vale la pena plantear un contrargumento, ¿acaso esa inteligencia avanzada -que nos hace ver como hormigas en comparación- no es accesible para el ser humano en ciertos momentos, quizás sin su propio conocimiento?

¿Podrían Kubrick y Clarke, y otros más, haber sido vehículos de esa inteligencia cósmica avanzada, revelando un mensaje, posiblemente para dirigir la evolución humana, sin que ellos mismos lo supieran?

Fuente: Pijamasurf

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