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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Inteligencia Colectiva. Suma de las decisiones individuales.

Cuando vemos a las sardinas nadar sincronizadamente, podemos observar cómo deciden al mismo tiempo tomar una dirección determinada. A diferencia de las manadas de mamíferos, no tienen un líder que les dé una orden, simplemente lo hacen utilizando lo que llamamos inteligencia colectiva.

Un punto muy importante es que esa decisión colectiva, sólo surge de una decisión previa de cada uno de los individuos.

Quiero destacar ésto, porque aquí podemos ver la importancia que tiene cada uno en el destino de todo el grupo. También, en varios experimentos se ha comprobado que cuanto más grande sea el colectivo, las decisiones que se toman son más acertadas.

Por ejemplo si colocamos tres peces en una pecera y un cebo de comida en uno de sus ángulos e introducimos un pez robot al que podemos controlar por control remoto, hacemos que éste nade hacia el cebo por delante de los demás. Unos segundos antes de llegar a la comida, hacemos que el robot se desvíe. Curiosamente los que van por detrás lo seguirán, alejándose de la comida.

Pero si repetimos el experimento con una cantidad mayor de peces, éstos ignorarán al robot y tomarán la decisión acertada de nadar hacia la comida, la decisión más sabia para todos.




Las termitas son grandes constructoras. Sin embargo, si tomamos a cuatro o cinco de ellas, no se ponen a trabajar. Pero si aumentamos el número de individuos, comienzan a construir complejos diseños.

En el humano también ocurre el mismo proceso y lo interesante es que la conducta colectiva está manifestándose claramente y con una tendencia a aumentar, derribando de alguna manera el sistema piramidal de autoridad al que estamos sometidos.

Un ejemplo muy ilustrativo es la creación del software libre, una obra en la que desinteresadamente intervienen miles de creadores de todo el mundo desarrollando una tecnología gratuita para ser usada por el mundo entero. Con esta creación colectiva, se desplaza el monopolio de Microsoft y de los sistemas operativos de pago, pero lo mejor es que el software libre, es de mejor calidad.

Todo desmuestra que vamos en el camino de conectarnos a una mente colectiva, la noosfera, en la que podemos interactuar con la suma de las inteligencias individuales.

Esta hipermente o mente global es no local, y conforma un campo mental planetario. Teniendo en cuenta que la Tierra es un ser vivo y posee una mente, al conectarnos a la inteligencia global, estamos aprovechando también 4.500 millones de años de la experiencia que tiene nuestro planeta.

Si tuviese yo que describir la “profesión” del planeta Tierra, seguramente la vería como a una gran artista. Sui función primordial parece ser la de crear vida, y como no existen dos seres iguales en todo el planeta, la increíble diversidad de la que es capaz, la convierte en un talento sin precedentes.

Al estar conectados como simbiontes a su organismo, también estamos dotados de pequeñas porciones de su creatividad y por ello, tomamos de su inteligencia y su talento la inspiración y la información para crear nuestras obras.

Todos nos quejamos de la violencia, sin embargo si analizamos la cuestión, nos damos cuenta que la violencia sólo aparece cuando se ejerce el poder. Si no hay ejercicio del poder, no hay violencia. Por lo que para erradicarla de nuestras vidas, tenemos primero que evolucionar nuestro cerebro primate, nuestra inteligencia de manada que demanda un líder y por lo tanto el ejercicio del poder y de la violencia en todas sus formas.

Si el poder lo descentralizamos y lo repartimos, la violencia dejaría de existir.

Así como está comprobado que una decisión colectiva es fruto de la suma de las decisiones individuales, el trabajo comienza en cada uno de nosotros desterrando de nuestro interior la necesidad de manipular a los demás, y canalizando la agresividad que todos llevamos dentro, hacia un acto creativo que sea útil para la manada.

Por ello, el advenimiento de la Noosfera es una paradoja, pues se llega a la inteligencia colectiva, sólo con el trabajo individual.

Los actos en masa entonces, llegan de una forma natural a producirse, sin pancartas que convoquen a las multitudes, sin afiliarse a ningún partido político, ni seguir ninguna ideología en particular.

Esta será una verdadera revolución, porque surgirá desde el centro de la conciencia de cada individuo, utilizando la inteligencia de nuestro planeta para ascender todos hacia un ser humano más sano, más libre y más feliz.

No es una utopía, sino una realidad que ya ha comenzado a manifestarse como una semilla que se está germinando en cada uno de nuestros corazones. El hecho de que estés leyendo este artículo en Internet y que además hayas llegado hasta aquí, es porque estás utilizando la inteligencia colectiva que nos ha permitido conectarnos en red y poder contribuir entre todos a elevar nuestra conciencia.

Si has leído hasta aquí, es porque algo de lo que he escrito resuena en tu interior, es la semilla de la que te hablo, la que te recomiendo que germines con tus ilusiones, porque esa semilla que llevas dentro me permitirá también a mí, llegar a evolucionar hacia la paz.

Gracias por regarla todos los días con tu conciencia y con el deseo de felicidad, no se te pide nada más: esa es el agua que la hará crecer.


Fuente: Bianca Atwel

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