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sábado, 28 de agosto de 2010

Hallan en la Antártida el mayor cráter de impacto de la Tierra

Es tres veces mayor que el cráter de Chicxulub, en el Golfo de México, donde cayó el meteorito de 10 km. que extinguió a los dinosaurios hace 65 millones de años. El cráter tiene 500 km. de diámetro (contra los 170 del de Chicxulub) y se formó hace 250 millones de años tras el impacto de un objeto de unos 50 km.
El nuevo cráter, que se encuentra bajo una capa de más de un km. de hielo, fue observado por primera vez en 2006 con los radares de gravedad y subsuelo de los satélites GRACE - Gravity Recovery and Climate Experiment (Experimento de Clima y Recuperación Gravitatoria), de la NASA y de la Agencia Espacial Alemana, y desde entonces ha despertado el interés de los científicos.

Los datos obtenidos sobre el terreno indican que la impresionante roca espacial cayó hace unos 250 millones de años, coincidiendo con la gran extinción que tuvo lugar en la frontera de los periodos Pérmico y Triásico. Durante aquél trágico episodio, desapareció cerca del 90% de todas las formas de vida del planeta.

Su localización geográfica, al este de la Antártida y debajo de Australia, en la región conocida como Tierra de Wilkes , sugiere a su vez que el enorme meteorito también tuvo algo que ver con la ruptura del supercontinente Gondwana, creando o acelerando la falla tectónica que desde entonces empezó a empujar Australia hacia el norte.

Los paleontólogos están convencidos de que fue precisamente la gran extinción del Pérmico-Triásico la que hizo posible el desarrollo y posterior dominio de los dinosaurios, cuyo reinado en la Tierra duró cerca de 80 millones de años.

Más tarde, tras el impacto que abrió el cráter de Chicxulub, la historia volvió a repetirse. Los dinosaurios (y cerca del 70% de la vida en la Tierra) se extinguieron y dejaron el campo libre para que los primeros mamíferos se desarrollaran y tomaran el control.

"El impacto de Tierra de Wilkes -explica Ralph von Frese, profesor de Ciencias Geológicas en la Universidad Estatal de Ohio y uno de los descubridores del cráter- es mucho mayor que el que mató a los dinosaurios, y probablemente causó en aquella época daños catastróficos".

Interpretación artística de los dos satélites GRACE en órbita sobre la Tierra. Crédito: La Universidad de Texas, Centro de Investigaciones Espaciales.

A pesar de todo, por sí sola, la enorme estructura de 500 km. no prueba gran cosa. Pero tras largos años de estudio y de comparación con otros cráteres (en la Tierra y en la Luna), han conseguido despejar una buena parte de las dudas. "Existen en la Luna -afirma von Frese- por lo menos veinte cráteres de impacto de este tamaño o incluso mayores, por lo que no resulta sorprendente encontrar uno aquí".

Sin embargo, a diferencia de lo que sucede en la Luna, la intensa actividad atmosférica y geológica de la Tierra ha conseguido borrar o enterrar (como es el caso), la mayor parte de estas viejas cicatrices.

Pese a su convicción, von Frese y Laramie Potts (el otro descubridor del cráter) admiten que sus datos están abiertos a otras interpretaciones.

De hecho, e incluso con las modernas técnicas basadas en radares de gravedad, los científicos apenas si están empezando a comprender lo que sucede en el interior de nuestro planeta.

"Basándonos en lo que sabemos sobre la historia geológica de la región -asegura von Frese- la estructura se formó probablemente hace cerca de 250 millones de años". Algo más tarde, hace unos cien millones de años, Australia se separó de Gondwana e inició su larga y solitaria marcha hacia el norte, que continúa en la actualidad.

La falla que provocó la ruptura cruza el gran cráter casi por su centro, lo que sugiere que, como mínimo, el impacto aceleró su formación.

Con todo, opina el científico, las pruebas definitivas de la hipótesis del impacto descansan aún bajo tierra, en antiguas rocas que están a la espera de futuras expediciones científicas que las desentierren.

Fuente: ABC.es

El Gigantesco Cráter de Asteroide en el Congo

En marzo de este año, la deforestación ha puesto al descubierto un gigantesco cráter escondido en Wembo Nyama, corazón de la República Democrática del Congo, en el centro de África. El agujero tiene entre 36 y 46 kilómetros de ancho y, según el grupo de científicos italianos que se ha dedicado a estudiarlo, fue provocado, casi con toda seguridad, por el impacto de un gran asteroide o un cometa hace unos 145 millones de años. Los investigadores creen que la roca que se precipitó contra el Congo medía alrededor de 2 kilómeros de ancho.

Los agujeros de impacto más grandes del mundo

El cráter del Congo es de unas dimensiones colosales.

Sólo 25 cráteres de impacto en todo el mundo tenian un tamaño comparable o mayor.

El más grande es el de Vredefort, también en África, un agujero de 300 kilómetros de ancho y 2.000 millones de años. Le sigue el de Sudbury, en Canadá, de 250 kilómetros de ancho y una antigüedad de 1.850 millones de años.

El más famoso es el de Chicxulub, enterrado bajo la península mexicana del Yucatán y originado hace 65 milones de años por la roca espacial que acabó con los dinosaurios y causó la mayor extinción masiva ocurrida nunca en la Tierra, según confirmaba hace tan sólo unos días un panel internacional de científicos.

El de Popigai, en Rusia, tiene un diámetro de 100 kilómetros (35,7 millones de años) y el de Manicouagan, en Canadá, el mismo tamaño y 214 millones de años.


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